
2 de Febrero del 2026.- El mundo del deporte se encuentra conmocionado tras las graves acusaciones presentadas contra el jugador del Paris Saint-Germain, Lucas Hernández. El deportista francés y su pareja, Victoria Triay, han sido denunciados ante la Fiscalía de Versalles por presuntos delitos de trata de personas y trabajo no declarado. Una familia de origen colombiano sostiene que fueron empleados bajo condiciones inhumanas, trabajando jornadas extenuantes de hasta 84 horas semanales sin contar con un contrato legal ni acceso a la seguridad social básica.
La situación legal del futbolista profesional se complicó luego de que la abogada de los demandantes, Lola Dubois, señalara una clara intencionalidad en el delito. Según la defensa de la familia afectada, el hecho de que nunca se formalizara un contrato demuestra que hubo una voluntad de mantener a estas personas fuera del marco de la ley. Los denunciantes aseguran que desempeñaron tareas de limpieza, cocina, seguridad y cuidado de niños bajo promesas de regularización migratoria que, según ellos, nunca se cumplieron de manera honesta.
El origen del conflicto y las falsas promesas
El caso inició cuando Victoria Triay contactó a una joven colombiana llamada Marie durante un viaje a Colombia en 2024. Tras ofrecerle trabajo y prometerle documentos legales para viajar por el mundo, la pareja solicitó más personal, lo que llevó a que los padres y hermanos de Marie también se trasladaran a Francia. Sin embargo, el jugador de fútbol y su esposa presuntamente entregaron documentos de identidad españoles falsos a la familia para simular que su situación era legal, una medida que los afectados califican como un engaño para mantener el control sobre ellos.
Para octubre de 2025, ante el riesgo de ser descubiertos, se intentó regularizar a parte de la familia con contratos de tiempo parcial redactados a última hora. Los demandantes afirman que fueron «explotados y humillados», recibiendo pagos muy inferiores a los acordados y siendo tratados como «esclavos». Esta versión de los hechos pone en duda la ética del integrante del PSG, quien hasta ahora gozaba de una reputación intachable como multicampeón en diversos clubes de élite y en la selección de su país.
La defensa del jugador y su pareja
Ante el escándalo, el miembro del club parisino emitió un comunicado oficial exigiendo respeto y moderación mientras el proceso judicial sigue su curso. En el documento, la pareja asegura que ayudaron y apoyaron a la familia colombiana de buena fe, creyendo en su palabra sobre el proceso de regularización. Afirman que su confianza fue traicionada por los empleados y que siempre los trataron con dignidad, dejando el asunto en manos de sus abogados para limpiar su imagen pública en este difícil momento.






