
La Fiscalía General de la República (FGR) ha emitido un comunicado oficial donde confirma que los restos analizados corresponden a Nemesio Oseguera, el conocido líder del Cártel Jalisco Nueva Generación. Este anuncio se da tras una serie de estudios especializados realizados por peritos forenses, quienes determinaron que la carga genética coincide plenamente con los registros del capo. Los hechos que llevaron a este hallazgo ocurrieron en el municipio de Tapalpa, Jalisco, una zona que ha estado bajo vigilancia constante por parte de las fuerzas federales en los últimos meses.
Este resultado es el fruto de un intenso trabajo de investigación y de operativos de campo que buscaban desarticular la estructura principal de este grupo delictivo. La confirmación de la muerte de Oseguera Cervantes marca un punto de inflexión en la estrategia de seguridad nacional, ya que se trataba de uno de los objetivos prioritarios para los gobiernos de México y Estados Unidos. Las autoridades han enfatizado que el proceso de identificación se llevó a cabo bajo los más estrictos estándares científicos para no dejar duda alguna sobre el paradero final del señalado.
Detalles del operativo en Tapalpa
Las diligencias que permitieron este avance se derivaron de un enfrentamiento armado y una movilización táctica en la zona serrana de Jalisco. Durante dicha intervención, se aseguraron diversos indicios que fueron clave para que los expertos lograran dar con el paradero de «El Mencho». A pesar de que inicialmente hubo mucha confusión sobre lo sucedido en el terreno, la FGR ha sido clara al señalar que las pruebas de ADN son definitivas. La seguridad en los municipios aledaños a Tapalpa se ha reforzado para evitar posibles represalias o brotes de violencia tras la noticia.
Es importante destacar que el líder criminal, también identificado como el jefe del CJNG, había logrado evadir la justicia durante más de una década utilizando diversas identidades y refugios en la montaña. El operativo en el que se vio involucrado fue una acción coordinada entre elementos del Ejército y la Guardia Nacional, quienes proporcionaron el perímetro necesario para que los peritos pudieran trabajar en la escena. Esta confirmación pone fin a una serie de rumores que durante años circularon sobre el supuesto fallecimiento del capo por enfermedades crónicas.






