
8 DE ENERO DEL 2026 – INTERNACIONAL. Un reciente estudio de la Universidad de Cambridge ha revelado una realidad desgarradora: tras más de dos años de conflicto, los más pequeños viven en un estado de desesperanza absoluta. La investigación detalla que el hambre y el trauma han dejado a los menores tan débiles que ya no tienen fuerzas para jugar o asistir a clases. Muchos de estos infantes de la Franja han crecido con la amarga convicción de que su destino final es la muerte, sintiendo que son atacados únicamente por su origen y lugar de nacimiento, lo que ha destruido su fe en el sistema internacional.
El informe, realizado junto a la UNRWA, describe escenas dramáticas donde los estudiantes se desploman por el agotamiento físico extremo. Debido a la escasez, muchos han sobrevivido con apenas un plato de lentejas al día, y sus familias les piden que no se muevan para ahorrar la poca energía que les queda. Para estos menores gazatíes, conceptos como la paz o los derechos humanos carecen de sentido, pues sienten que las garantías internacionales no se aplican a ellos, lo que está generando un peligroso sentimiento de ira y frustración en las nuevas generaciones.
Cifras devastadoras y el colapso del sistema educativo
Los datos proporcionados por Naciones Unidas son alarmantes y reflejan la magnitud de la tragedia educativa y sanitaria. Se estima que al menos 18,069 estudiantes y 780 maestros han perdido la vida, mientras que miles más han resultado heridos en los ataques. Además, la desnutrición aguda ha afectado a 13,000 pequeños de Gaza, provocando la muerte de al menos 147 de ellos por falta de alimento. La recuperación de las escuelas y la contratación de nuevos docentes requerirá una inversión superior a los mil millones de dólares en el futuro.
Mientras tanto, la agencia UNRWA enfrenta una crisis financiera sin precedentes que la ha obligado a despedir a más de 500 trabajadores. Esta situación se debe a la reducción de donaciones tras las acusaciones de Israel contra el organismo, lo que deja a los estudiantes de la zona de guerra con menos apoyo humanitario que nunca. La falta de recursos básicos y la ausencia de maestros complican cualquier intento de normalizar la vida de los jóvenes, quienes ven cómo su derecho a la educación desaparece entre los escombros y la falta de financiamiento.

Apartheid y segregación en los territorios ocupados
Por otro lado, la ONU ha denunciado que en Cisjordania existe un sistema de segregación racial que se asemeja al «apartheid». El comisionado Volker Türk señaló que los palestinos viven bajo un control asfixiante que restringe cada aspecto de su vida cotidiana, desde el acceso al agua hasta las visitas a hospitales. Esta situación afecta directamente a los jóvenes palestinos, quienes enfrentan leyes y políticas desiguales en comparación con los colonos, creando un entorno de subordinación que los organismos internacionales temen que se vuelva permanente.






