
21 DE ENERO DEL 2026 – NACIONAL. A un año de haber iniciado sus administraciones, la relación entre la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el mandatario estadounidense, Donald Trump, ha sido descrita por especialistas de la UNAM como una «gran rueda de la fortuna». Esta comparación surge tras analizar las 11 llamadas telefónicas que han mantenido ambos líderes, donde los momentos de calma son seguidos rápidamente por declaraciones fuertes. Según los investigadores del CISAN, aunque se habla de cooperación en el discurso oficial, la realidad es que existe una mezcla de avances y tensiones que no permiten cerrar los temas pendientes de la agenda binacional.
El especialista Leonardo Curzio señala que el diálogo se ha concentrado principalmente en los asuntos comerciales y de seguridad, que son los pilares de la relación entre ambos países. A pesar de que las autoridades informan que las llamadas han sido positivas para resolver conflictos, Trump suele retomar un tono agresivo poco tiempo después de colgar el teléfono. Esta dinámica genera incertidumbre, ya que parece que los problemas nunca se terminan de solucionar por completo, manteniendo a la opinión pública y a los mercados en un estado de constante movimiento y expectativa.
El papel de la prudencia en el diálogo bilateral
Ante las declaraciones explosivas del republicano, la presidenta Claudia Sheinbaum ha decidido mantener una postura de mucha calma y prudencia para no escalar los conflictos. Los expertos consideran que México tiene una posición sólida gracias al fuerte apoyo social que respalda a la mandataria y a una oposición política que actualmente tiene poca fuerza en el Congreso. Esto le permite a Sheinbaum manejar los tiempos de la comunicación entre mandatarios de la forma que más convenga al país, evitando caer en provocaciones que pudieran romper los lazos diplomáticos necesarios para la economía.
A pesar de los altibajos, los analistas descartan que exista un riesgo real de que se corten las vías de contacto de forma definitiva entre la Ciudad de México y Washington. Se cree que a ninguna de las dos naciones le conviene detener la comunicación entre mandatarios, ya que ambos dependen profundamente el uno del otro en temas de exportaciones y control fronterizo. Por ello, aunque el tono de Trump sea difícil, la estrategia mexicana ha sido la de gestionar las llamadas con inteligencia para proteger los intereses nacionales sin generar una ruptura que afecte a la región.
Seguridad y comercio: Los temas que dominan el teléfono
Por otro lado, Silvia Núñez, exdirectora del CISAN, coincide en que la Casa Blanca ha puesto una presión muy fuerte sobre México para que cumpla con expectativas de seguridad que no siempre son claras. Estados Unidos exige resultados inmediatos en la lucha contra el crimen, y aunque México ha reportado la detención de más de 40 mil personas y la destrucción de miles de laboratorios, estas cifras no parecen ser suficientes para el presidente Trump. Esta falta de claridad en las metas compartidas entorpece la comunicación entre mandatarios, volviéndola a veces un ciclo de exigencias unilaterales difíciles de satisfacer.
En cuanto al ámbito económico, el intercambio comercial sigue siendo un punto crítico que aún se encuentra bajo constante negociación y revisión. Los expertos advierten que mientras no se definan reglas del juego más transparentes y estables, la comunicación entre mandatarios seguirá girando sin llegar a un destino concreto. La incertidumbre sobre posibles aranceles o cambios en los tratados mantiene la relación en un punto donde, a pesar de las muchas llamadas, los expedientes más importantes parecen quedarse siempre abiertos a la espera de la siguiente declaración del líder estadounidense.






