
24 DE MARZO DEL 2026 – INTERNACIONAL. La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, ha lanzado un plan de emergencia para reducir la dependencia energética de su país tras el estallido del conflicto en el golfo Pérsico. Durante una comparecencia ante el Senado, la mandataria anunció que el Ministerio de Economía y las grandes empresas automotrices están trabajando para conseguir un abastecimiento de crudo proveniente de regiones como América del Sur, Asia Central, Canadá y Singapur. Esta medida surge como una respuesta directa a la parálisis casi total del estrecho de Ormuz, una ruta marítima vital que hoy se encuentra bajo fuego.
La situación es crítica para la nación nipona, ya que Japón cubre actualmente el 94% de su demanda interna con compras a países de Medio Oriente. Al estar bloqueada la vía principal, el gobierno busca asegurar la provisión de combustibles mediante proveedores que tengan la capacidad de aumentar su producción de forma inmediata. Aunque Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y Estados Unidos siguen siendo socios clave, la incertidumbre bélica obliga a Tokio a buscar opciones adicionales para no detener su economía ni su industria tecnológica.
Reservas estratégicas y el ultimátum de Estados Unidos
Como parte de las medidas de choque, Japón decidió el pasado 16 de marzo abrir sus reservas estratégicas para liberar 80 millones de barriles. Este volumen de hidrocarburos está diseñado para cubrir la demanda nacional por un periodo de 45 días, funcionando como un colchón de seguridad mientras se concretan los nuevos contratos internacionales. Esta decisión se tomó en un contexto de alta tensión, justo cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, emitió un ultimátum de 48 horas a Irán para reabrir el paso por el estrecho de Ormuz bajo amenaza de ataques a gran escala.
Por su parte, el mando militar de Irán ha respondido con firmeza, asegurando que cerrará por completo el paso marítimo si Washington decide atacar sus centrales eléctricas. Esta entrega de energía fósil mundial está en riesgo debido a que, desde el 28 de febrero, Estados Unidos e Israel han mantenido una ofensiva constante para degradar las capacidades militares del gobierno de los ayatolás. La respuesta persa con drones y misiles contra objetivos occidentales ha convertido la zona en un área de exclusión para los buques cisterna que transportan el crudo.
El estrecho de Ormuz y el impacto en el comercio mundial
El cierre de facto de esta ruta marítima ha sacudido los cimientos del comercio global, afectando no solo al petróleo sino también al gas natural licuado. Para un país insular como Japón, la interrupción en la carga de petróleo representa una amenaza directa a su estabilidad energética y operativa. Al no contar con recursos propios significativos, la estrategia de diversificar los proveedores hacia América Latina y Asia Central es vista por los analistas como un movimiento necesario para sobrevivir a una guerra que parece no tener un final cercano.





