
Un mapa detallado sobre la propuesta de alto el fuego en la Franja de Gaza revela un panorama complejo en la primera fase del acuerdo. Las fuerzas israelíes llevarán a cabo una retirada, pero esta será únicamente parcial. A pesar del cese temporal de las hostilidades, el Ejército de Israel continuará ejerciendo su control sobre una porción significativa del territorio sitiado, abarcando casi el 60% de la Franja. Este diseño territorial ha generado preocupaciones sobre la verdadera extensión de la «retirada» y sus implicaciones para la población civil.
La configuración de esta primera fase, según lo delineado en el mapa, permite a Israel conservar puntos estratégicos y mantener una presión considerable sobre los movimientos dentro y fuera del enclave. Mantener el control de casi el 60% de la Franja significa que las fuerzas israelíes seguirán dominando zonas clave para el acceso y la distribución de ayuda humanitaria, así como para el retorno seguro de los desplazados. Esta situación plantea serios interrogantes sobre la operatividad del plan y la posibilidad de una verdadera normalización de la vida civil en las áreas afectadas.
La retirada se enfocaría principalmente en ciertas áreas residenciales y rutas específicas, con el objetivo de facilitar el intercambio de rehenes y prisioneros, así como la entrada de más ayuda. Sin embargo, el mantenimiento del control en la mayoría del territorio sugiere que Israel está asegurando sus posiciones y barreras de seguridad, lo que puede limitar la libertad de movimiento de los palestinos. Esta dominación territorial hace que el alto el fuego se perciba más como una pausa operativa que como un cese completo de la ocupación militar de facto.
Para los organismos humanitarios y la población gazatí, el control israelí sobre más de la mitad del territorio complica enormemente la catástrofe humanitaria. La capacidad de llevar alimentos, agua y medicinas a las zonas más necesitadas depende en gran medida de las decisiones y permisos militares, lo cual queda supeditado a la estrategia de control territorial reflejada en el mapa. Se espera que la primera fase mitigue parte del sufrimiento, pero la limitación geográfica impuesta por el 60% controlado por Israel podría ser un obstáculo constante.
El mapa de la primera fase, por lo tanto, ilustra un precario equilibrio. Si bien se celebra la posibilidad de una tregua y la liberación de rehenes, el hecho de que el Ejército de Israel mantenga una huella tan extensa en la Franja sitiada genera desconfianza. Para que el alto el fuego sea efectivo y conduzca a una paz duradera, la comunidad internacional insiste en la necesidad de una retirada militar más sustancial y total, que permita a los palestinos recuperar plenamente su soberanía y el control sobre su territorio.






