
17 DE MARZO DEL 2026 – INTERNACIONAL. El gobierno de Israel anunció este martes que logró abatir a dos de las figuras más influyentes del aparato de seguridad iraní durante una serie de ataques nocturnos. El ministro de Defensa, Israel Katz, identificó a los fallecidos como Alí Larijani, quien fuera secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, y al general Gholam Reza Soleimani, jefe de la fuerza Basij de la Guardia Revolucionaria. Esta operación representa un golpe contundente a la estructura de mando de Teherán, en un momento donde la tensión bélica en la región no muestra señales de detenerse.
La importancia de estas bajas es fundamental, ya que Larijani era considerado uno de los hombres más poderosos del país tras la reciente pérdida del ayatollah Ali Jamenei. Ambos funcionarios no solo ocupaban cargos estratégicos en el ejército, sino que también fueron señalados como los cerebros detrás de la represión contra las protestas civiles ocurridas en enero pasado. La eliminación de altos funcionarios iraníes busca, según las autoridades israelíes, desmantelar la capacidad de respuesta y organización del régimen ante el conflicto actual con las potencias occidentales.
Impacto en la seguridad regional y global
Como respuesta inmediata a estos ataques, Irán ha intensificado sus ofensivas lanzando ráfagas de misiles y drones que han alcanzado a países vecinos y a infraestructura petrolera clave en el Golfo. La situación ha provocado el cierre temporal de espacios aéreos en centros de tránsito mundial como Dubái, generando caos en los viajes internacionales. La eliminación de altos funcionarios iraníes ha acelerado una crisis energética global, elevando el precio del barril de petróleo por encima de los 100 dólares debido al temor de un bloqueo total en las rutas de suministro.
El control del estrecho de Ormuz se ha convertido en el punto más crítico de esta disputa, ya que por esta vía circula una quinta parte del crudo mundial. El gobierno iraní ha advertido que mantendrá un control estricto sobre esta zona, permitiendo el paso solo a barcos que no tengan vínculos con Israel o Estados Unidos. Esta postura, endurecida tras la eliminación de altos funcionarios iraníes, mantiene en vilo a la economía mundial, mientras Washington intenta convencer a otros países de enviar buques de guerra para escoltar a los petroleros.
Escalada de los ataques en múltiples frentes
El ejército israelí ha declarado que esta operación es solo el inicio de una «oleada de ataques de gran escala» que ahora se extiende por toda la capital iraní, Teherán. Además de los centros de mando, los objetivos incluyen sitios de lanzamiento de misiles y sistemas de defensa antiaérea que protegen las zonas estratégicas del país. La eliminación de altos funcionarios iraníes coincide con una intensificación de las acciones contra el grupo Hezbollah en Líbano, donde los bombardeos han desplazado a más de un millón de personas en las últimas semanas.





