
En un nuevo episodio de violencia en la Franja de Gaza, al menos 12 palestinos, entre ellos cinco menores de edad, perdieron la vida tras un ataque aéreo israelí que impactó un horno comunitario en el barrio de Sheikh Radwan, una zona densamente poblada de la ciudad. El ataque ocurrió mientras las fuerzas israelíes intensificaban sus operaciones militares con bombardeos masivos y avanzaban hacia el interior del territorio gazatí. Las imágenes difundidas en redes sociales muestran cuerpos y restos de pan, lo que subraya el carácter civil y vulnerable de la población afectada.
El portavoz de la Defensa Civil en Gaza, Mahmud Basal, confirmó que el horno comunitario era un punto crucial para la provisión de alimentos en esa área, y destacó que entre las víctimas se encuentran varios niños que se encontraban en el lugar al momento del bombardeo. Este ataque ha generado una ola de indignación internacional, pues las organizaciones humanitarias advierten sobre el alto costo humano y la crisis humanitaria que se agrava con cada nuevo bombardeo.
Paralelamente, en el barrio de Rimal, un edificio residencial de varias plantas fue alcanzado por otro bombardeo israelí, provocando la muerte de al menos siete personas y múltiples heridos. Este hecho evidencia la creciente destrucción en zonas urbanas densamente pobladas, donde civiles quedan atrapados en medio del conflicto armado sin acceso seguro a refugios o servicios básicos. Las Naciones Unidas y diversas ONG han hecho llamados urgentes para la protección de la población civil y el respeto a las leyes internacionales humanitarias.
El gobierno israelí sostiene que sus ataques están dirigidos a objetivos militares y que buscan neutralizar amenazas provenientes de grupos armados en Gaza. Sin embargo, la frecuencia y la escala de los bombardeos en áreas civiles han suscitado numerosas críticas a nivel mundial, con denuncias de uso excesivo de la fuerza y de poner en riesgo la vida de inocentes. La escalada bélica ha provocado además una crisis humanitaria, con cientos de familias desplazadas y acceso limitado a alimentos, agua y atención médica.
Por su parte, los líderes palestinos han condenado estos ataques, calificándolos de crímenes de guerra y responsabilizando a Israel por la escalada de violencia. El movimiento Hamas, que controla Gaza, ha prometido responder a las agresiones y advierte que la población palestina continuará resistiendo ante lo que consideran una ocupación y agresión injustificada. Este ciclo de violencia parece no tener una solución inmediata, y la población civil sigue siendo la más afectada.
En el plano internacional, diversos países y organismos multilaterales han expresado su preocupación por la intensificación del conflicto y han instado a ambas partes a buscar una salida negociada. Sin embargo, la falta de avances en el proceso de paz y las tensiones acumuladas complican cualquier posibilidad de diálogo efectivo a corto plazo. La comunidad internacional también ha enfatizado la necesidad de garantizar la ayuda humanitaria y de proteger a los civiles atrapados en la violencia.
Mientras tanto, en Gaza, la vida cotidiana se ve profundamente alterada por los constantes bombardeos, la destrucción de infraestructura y la escasez de recursos básicos. Las escuelas, hospitales y viviendas son golpeadas con frecuencia, dejando a miles de personas sin hogar y en situación de extrema vulnerabilidad. Organizaciones humanitarias trabajan contra reloj para brindar apoyo, pero las dificultades logísticas y el peligro constante dificultan su labor.