12 DE FEBRERO DEL 2026 – INTERNACIONAL. El gobierno de Irán ha aprovechado las celebraciones del aniversario de la revolución de 1979 para lanzar fuertes amenazas contra Estados Unidos. Durante los eventos organizados por el Estado en todo el país, las autoridades intensificaron sus mensajes hostiles en un momento de alta tensión internacional. Estas declaraciones ocurren apenas un mes después de que el país viviera una ola de protestas internas muy violentas que sacudieron la estabilidad del gobierno actual.

En las calles de Teherán y otras ciudades importantes, miles de personas se reunieron para repetir cánticos tradicionales que expresan el deseo de muerte para los gobiernos de Washington e Israel. Estas manifestaciones anuales tienen una carga simbólica muy fuerte para la república islámica, ya que representan la caída de la monarquía y el nacimiento de su sistema actual. Este año, el tono ha sido especialmente agresivo, buscando mostrar una imagen de unidad frente a lo que ellos llaman presiones externas.
Simbolismo extremo y mensajes directos
Un detalle que llamó mucho la atención fue la colocación de cinco ataúdes cerca de la plaza Enghelab, en el corazón de la capital. Estos ataúdes estaban decorados con la bandera estadounidense y llevaban escritos los nombres de importantes jefes militares de ese país, como Brad Cooper y Randy Alan George. Este acto representa una de las amenazas contra Estados Unidos más visuales y directas de los últimos años, enviando un mensaje claro sobre quiénes consideran sus principales enemigos en la región.
A pesar de la magnitud de los eventos, el líder supremo Alí Jamenei no estuvo presente de forma física en ninguna de las ceremonias principales. Esta ausencia es histórica, ya que es la primera vez en sus 36 años al mando que falta a la reunión anual con los comandantes del ejército y la fuerza aérea. Aunque el líder tiene 86 años y su salud es motivo de constantes rumores, su ausencia en un día tan importante para el régimen ha generado muchas preguntas sobre el futuro del mando en Irán.
El llamado a la movilización nacional
Para compensar su falta de presencia física, Jamenei envió un videomensaje a toda la nación donde pedía a los ciudadanos salir a las calles para «decepcionar al enemigo». El líder supremo subrayó que participar en este aniversario es una forma de mostrar fuerza ante las amenazas contra Estados Unidos que, según él, intentan desestabilizar al país desde afuera. Otras figuras importantes del poder judicial y militar también emitieron comunicados similares para asegurar que sus seguidores se movilizaran masivamente.

Este despliegue de fuerza busca tapar las grietas internas que dejaron las protestas del mes pasado, las cuales fueron calificadas por el gobierno como actos de terrorismo alentados por potencias extranjeras. Al centrar la atención en el conflicto con Occidente, las autoridades iraníes intentan desviar el descontento social hacia un enemigo externo común. La jornada terminó con un despliegue de misiles y armamento militar en las plazas públicas, reforzando la narrativa de resistencia que define a la revolución desde sus inicios.
El contexto de la crisis económica y el «Rial»






