
Recientemente se dieron a conocer detalles sobre la última ubicación conocida de Nemesio Oseguera Cervantes, mejor conocido como El Mencho. Este líder criminal había elegido una cabaña de lujo situada en el exclusivo fraccionamiento Tapalpa Country Club, en el estado de Jalisco. El inmueble destaca por su diseño rústico y su cercanía con la naturaleza, ofreciendo una apariencia de tranquilidad que contrastaba con las actividades delictivas de su ocupante.
La propiedad se encuentra en una zona boscosa del municipio de Tapalpa, un lugar famoso por ser un destino turístico de descanso. Sin embargo, para el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, este sitio funcionaba como un centro de operaciones y resguardo personal. Las autoridades federales lograron ubicar este punto tras meses de seguimiento e inteligencia, identificando que el capo buscaba zonas de difícil acceso pero con todas las comodidades posibles.
El rastro de Nemesio Oseguera en la zona serrana
Tras un fuerte enfrentamiento entre fuerzas federales y civiles armados, se revelaron imágenes que muestran los daños sufridos en la lujosa estructura. Las paredes de madera y los grandes ventanales quedaron marcados por los impactos de bala, reflejando la intensidad del combate. A pesar de los operativos constantes, este tipo de inmuebles demuestran la capacidad de movilidad que mantenía el entorno cercano a Oseguera Cervantes en su estado natal.






La cabaña no era una construcción cualquiera, pues contaba con acabados de primera calidad y una ubicación estratégica que permitía vigilar los alrededores. Este complejo residencial es conocido por albergar a personas de alto poder adquisitivo, lo que permitía que la presencia de camionetas de lujo no levantara sospechas inmediatas entre los vecinos. La caída de este refugio representa uno de los golpes más simbólicos a la logística del círculo íntimo de Nemesio.
Seguridad y lujos en el escondite de El Mencho
El operativo para localizar este refugio fue parte de una estrategia nacional para debilitar las estructuras de mando de los grupos organizados. Durante la intervención, el paisaje de pinos y neblina se llenó de elementos de seguridad que buscaban cerrar todas las salidas posibles. Aunque el área es amplia y boscosa, la tecnología de rastreo permitió fijar la posición exacta de la cabaña donde descansaba el hombre apodado como El Mencho.
Actualmente, el inmueble se encuentra bajo resguardo y las imágenes de su interior han causado gran impacto en la opinión pública. Se pueden observar muebles costosos y decoraciones que no coinciden con la vida de un fugitivo convencional. Este hallazgo confirma que los líderes de estas organizaciones prefieren establecer sus guaridas en sitios donde puedan pasar desapercibidos mediante el uso de la propiedad privada y la exclusividad.







