
5 DE ENERO DEL 2025 – INTERNACIONAL. El pasado sábado, el mundo se despidió de una figura fundamental en la lucha por la memoria histórica: Eva Schloss. A sus 96 años, la superviviente del holocausto falleció en Londres, dejando tras de sí un legado inmenso de paz y educación. Su fundación confirmó el deceso a través de un emotivo comunicado, donde resaltaron su incansable labor para que las nuevas generaciones comprendan los horrores del pasado y no los repitan jamás. Su familia la recordó como una mujer extraordinaria que dedicó cada día de su vida a fomentar la comprensión entre los pueblos.
La noticia ha generado una profunda tristeza en diversos sectores de la sociedad británica y europea. El rey Carlos III y la reina Camila expresaron estar «profundamente entristecidos» por la pérdida de esta mujer que sobrevivió a los campos nazis, a quien tuvieron el privilegio de conocer personalmente. Cabe recordar que la reina Camila es la madrina de la fundación Anne Frank UK, organización que Eva cofundó en 1990 para combatir los prejuicios y el odio mediante la educación y el testimonio directo de lo vivido.
Una infancia marcada por la guerra y el exilio
Nacida en Austria en 1929 como Eva Geiringer, su vida cambió radicalmente con la invasión nazi. Siendo apenas una adolescente, su familia judía tuvo que huir primero a Bélgica y luego a los Países Bajos. Fue en Ámsterdam donde se convirtió en la compañera de juegos de Ana Frank, ya que vivían una frente a la otra. Ambas niñas compartían la misma edad y sueños, sin imaginar que el destino las llevaría por caminos de sufrimiento extremo bajo la ocupación alemana que las obligó a esconderse en 1942.
Lamentablemente, en mayo de 1944, el día en que cumplía 15 años, Eva fue traicionada y capturada junto a su familia. Como superviviente de los campos de exterminio, Eva recordó siempre el dolor de ser separada de su padre y su hermano, quienes no lograron salir con vida del cautiverio. Ella y su madre, Elfriede, lograron resistir hasta la liberación en 1945, momento en el cual iniciaron un largo proceso de recuperación física y emocional en un mundo que intentaba reconstruirse tras la barbarie.
El vínculo con la familia Frank y su legado literario
Tras la guerra, el destino unió nuevamente a Eva con la historia de su amiga de la infancia. Su madre, Elfriede, se casó con Otto Frank, el único miembro de la familia Frank que regresó de los campos, convirtiendo formalmente a Eva en la hermanastra póstuma de la autora del diario. Instalada en Londres, Eva formó su propia familia con Zvi Schloss y obtuvo la nacionalidad británica, pero nunca dejó de hablar sobre lo ocurrido. Su labor fue reconocida internacionalmente y fue nombrada miembro de la Orden del Imperio Británico en el año 2013.
A lo largo de las décadas, esta testigo directa de la tragedia judía escribió varios libros y recorrió el mundo dando conferencias. Su mensaje siempre fue de esperanza y perdón, aunque recalcaba la importancia de no olvidar los detalles del horror nazi. En sus últimos años, recuperó simbólicamente su nacionalidad austriaca, cerrando un ciclo personal de identidad y pertenencia. Su partida deja un vacío difícil de llenar, pero sus memorias continuarán educando a millones de jóvenes en la lucha contra la discriminación.






