
7 ENERO 2026-INTERNACIONAL- La reciente captura de Nicolás Maduro tras una operación militar de Estados Unidos en Venezuela ha reavivado conversaciones profundas dentro del exilio cubano en el sur de Florida. En Little Havana, especialmente en la emblemática Calle 8 de Miami, el tema domina charlas en cafeterías y aceras, donde se mezcla la expectativa por un posible cambio político en Cuba con el cansancio acumulado de décadas de espera.
Para muchos integrantes del exilio cubano, lo ocurrido en Venezuela despierta una ilusión largamente postergada. Algunos ven en este hecho una señal de que el escenario político regional podría transformarse, mientras otros mantienen una postura más prudente. La experiencia histórica ha enseñado a esta comunidad a no dar nada por sentado, pese al deseo persistente de ver una Cuba libre.
Las declaraciones del presidente Donald Trump y de altos funcionarios de su administración han sido seguidas con atención por el exilio cubano. Trump afirmó que no contempla una intervención directa en la isla, aunque reconoció que Cuba enfrenta un panorama económico complejo tras la pérdida del respaldo venezolano. Estas palabras refuerzan la percepción de que el futuro de La Habana podría verse aún más presionado.

Aunque muchos dentro del exilio cubano anhelan un cambio político, la mayoría rechaza la idea de bombardeos o acciones militares que afecten directamente a la población civil. El temor por familiares que aún viven en la isla pesa más que cualquier impulso de confrontación armada, especialmente en un contexto marcado por inflación, apagones, escasez de alimentos y caída del turismo.
Este rechazo a la violencia refleja una visión crítica y madura dentro del exilio cubano, que apuesta por transformaciones profundas sin un costo humano mayor. La comunidad reconoce que Cuba ya enfrenta suficientes dificultades internas y que una escalada militar podría agravar aún más la situación social.
La caída de Maduro también ha despertado escepticismo. Algunos miembros del exilio cubano dudan de que un cambio similar ocurra en la isla, recordando promesas incumplidas y procesos que nunca se concretaron. Para ellos, la historia ha demostrado que los regímenes no siempre caen en cadena, como muchos desean.

Datos oficiales muestran que los cubanos son uno de los grupos hispanos más numerosos en Estados Unidos, con una fuerte concentración en Florida. Este peso demográfico convierte al exilio cubano en un actor social y político relevante, aunque dividido entre la esperanza de un cambio y la aceptación de que la Cuba que dejaron atrás ya no existe del mismo modo.






