
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) realizó este miércoles nuevos ejercicios navales en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta. La información fue difundida por la agencia iraní Fars y rápidamente generó atención internacional por la importancia de esta vía para el comercio global de energía.
Las maniobras formaron parte de un operativo llamado “Control inteligente del Estrecho de Ormuz”. Durante los ejercicios se incluyeron lanzamientos de misiles avanzados, el uso de drones de vigilancia y ataque, así como la participación de submarinos. Según autoridades iraníes, estas acciones buscan demostrar su capacidad operativa en el Ormuz estratégico.
Bloqueo del estrecho de Ormuz como práctica de seguridad
El martes, las fuerzas navales del CGRI cerraron parcialmente el Estrecho de Ormuz durante varias horas. La medida interrumpió de forma temporal el tránsito de buques comerciales y petroleros que cruzan a diario por esa zona. De acuerdo con Irán, el cierre se realizó para garantizar el cumplimiento de normas de navegación mientras se desarrollaban las maniobras.
Las autoridades presentaron la acción como parte de prácticas rutinarias de seguridad en el paso marítimo de Ormuz. Insistieron en que el objetivo no fue generar tensión, sino mostrar preparación ante posibles amenazas externas. Sin embargo, el movimiento fue seguido de cerca por potencias occidentales y mercados energéticos.
El Estrecho de Ormuz es clave porque por ahí transita cerca del 20% del petróleo que se comercializa en el mundo. Cualquier interrupción, incluso breve, puede provocar alzas inmediatas en los precios del crudo y afectar a países que dependen de estas exportaciones, especialmente en Asia y Europa.
Tensiones entre EE.UU. e Irán marcan el contexto
Estos ejercicios ocurren en medio de tensiones entre Estados Unidos e Irán. A comienzos de enero se registró una nueva escalada luego de que el presidente Donald Trump lanzara amenazas de intervención militar en medio de protestas internas en territorio iraní.
Aunque las manifestaciones disminuyeron, Washington mantuvo la presión enfocándose en el programa nuclear y de misiles de Teherán. El pasado 6 de febrero se celebró en Mascate, capital de Omán, la primera jornada de contactos indirectos entre ambos países sobre la cuestión nuclear.
Tras el encuentro, Trump afirmó que Irán parecía interesado en alcanzar un acuerdo. Por su parte, Teherán describió el ambiente como positivo y confirmó su disposición a mantener el diálogo. Una nueva ronda de conversaciones está prevista en Ginebra, Suiza.
Al mismo tiempo, las autoridades iraníes han reiterado que responderán con fuerza ante cualquier “error estratégico” de EE.UU. También han señalado que un cese total del enriquecimiento de uranio es “absolutamente inaceptable”. En este contexto, los ejercicios en el Estrecho de Ormuz funcionan como un mensaje político y militar hacia la comunidad internacional.





