
10 DE FEBRERO DEL 2026 – INTERNACIONAL. Las fuerzas militares de Estados Unidos lograron abordar una embarcación de carga en aguas del océano Índico, luego de una intensa operación de rastreo que inició en el mar Caribe. El secretario de Guerra, Pete Hegseth, informó que esta acción forma parte de una estrategia para aumentar la presión sobre el sector energético de Venezuela. El objetivo principal de estas misiones es frenar el contrabando de crudo que se realiza a través de barcos que operan fuera de la legalidad internacional.
Según las autoridades estadounidenses, el crudo venezolano ha dependido de una «flota fantasma» que utiliza banderas falsas para evadir las restricciones comerciales. Tras los recientes eventos políticos en el país sudamericano, varios de estos barcos huyeron de las costas venezolanas para evitar ser capturados. El secretario Hegseth fue contundente al declarar que ha dado instrucciones precisas a sus comandantes para que ninguna de estas embarcaciones logre escapar, sin importar que deban dar la vuelta al mundo para atraparlas.
Detalles de la operación y el barco retenido
El navío interceptado ha sido identificado como el Aquila II, un transporte de crudo con bandera de Panamá que ya contaba con sanciones previas por vínculos con el envío ilegal de petróleo ruso. Esta embarcación pertenece a una empresa registrada en Hong Kong y ha pasado gran parte del último año «navegando en la oscuridad», una táctica que consiste en apagar los equipos de rastreo para ocultar su ubicación. A pesar de estas maniobras, la inteligencia militar logró seguir su rastro por miles de kilómetros.
A diferencia de otros siete petroleros que ya han sido incautados formalmente por el gobierno de Estados Unidos, el Aquila II se encuentra actualmente bajo retención mientras se decide su destino final. Un funcionario del Pentágono explicó que el barco no está cargado con petróleo en este momento, pero su captura es simbólica dentro del esfuerzo por controlar los activos energéticos de la región. El carguero de petróleo es solo uno de los 16 barcos que huyeron el mes pasado y que están siendo monitoreados mediante tecnología satelital avanzada.
El despliegue militar en aguas internacionales
Para llevar a cabo esta interdicción marítima, el Pentágono utilizó fuerzas especiales y destructores de la Marina que operan en el océano Índico. Entre las unidades mencionadas se encuentran los destructores Pinckney y John Finn, además del buque base móvil Miguel Keith. Imágenes compartidas en redes sociales muestran el momento exacto en que los soldados abordan helicópteros para descender sobre la cubierta del navío de combustible en una operación coordinada que demuestra el alcance global de la vigilancia estadounidense.
El Pentágono señaló que el Aquila II operaba desafiando la cuarentena establecida por el presidente Donald Trump para los buques sancionados en la zona del Caribe. Al intentar huir hacia otras regiones, las fuerzas navales iniciaron una persecución que culminó exitosamente en el otro lado del planeta. Esta acción refuerza la postura de Washington de no permitir que barcos vinculados a actividades ilícitas continúen abasteciendo las cadenas de suministro globales sin enfrentar consecuencias legales o militares.






