
7 DE ENERO DEL 2025 – INTERNACIONAL. En una operación conjunta entre la Guardia Costera y el ejército de Estados Unidos, se logró detener a un enorme buque que transportaba crudo con destino a Rusia. La intervención del barco petrolero ocurrió en aguas del Atlántico Norte después de una intensa persecución que duró dos semanas. El navío, que originalmente se llamaba Bella 1 pero fue renombrado como Marinera, había intentado escapar del cerco marítimo que Washington mantiene sobre las exportaciones de energía vinculadas al país sudamericano.
A pesar de la tensión que rodeaba la misión, las autoridades confirmaron que no hubo peleas ni hostilidad por parte de las personas que manejaban el barco al momento del abordaje. El Departamento de Justicia y el de Defensa señalaron que la retención de la embarcación de crudo se debe a que el buque violó las sanciones económicas impuestas recientemente. Esta acción forma parte de una campaña de presión mucho más grande que busca paralizar los ingresos de la administración venezolana mediante el control estricto de sus mares.
Presencia rusa y tácticas de escape en el mar
Durante la operación, se detectó que había barcos de guerra rusos y hasta un submarino en las cercanías del lugar, aunque estos no intervinieron para defender al carguero. Funcionarios estadounidenses explicaron que la captura del buque de petróleo se realizó de manera exitosa gracias a que no hubo un enfrentamiento directo con las fuerzas navales de Rusia. Sin embargo, el ambiente sigue siendo de alerta máxima, ya que al menos otros 16 barcos han intentado realizar maniobras similares para burlar la vigilancia en los últimos días.
Muchos de estos barcos utilizan trucos tecnológicos para no ser detectados, como apagar sus radares o usar nombres falsos, una táctica conocida como engaño de posición. Estos «buques fantasma» han desaparecido de los puertos venezolanos justo después de la captura de Nicolás Maduro, moviéndose hacia el este sin permiso oficial. La detención del transporte de hidrocarburos demuestra que el gobierno de Estados Unidos está dispuesto a usar satélites y fuerza naval para detener lo que consideran una exportación ilegal de energía.

Un bloqueo que paraliza la economía regional
El secretario de Estado, Marco Rubio, ha definido este cerco como una de las mayores «cuarentenas» de la historia moderna, diseñada para frenar por completo el flujo de dinero. Hasta la fecha, la incautación de la nave petrolera Marinera es el tercer encuentro importante en el mar bajo este nuevo esquema de bloqueo. Mientras algunos barcos han sido abordados y dejados ir, otros como el Skipper (con destino a China) han quedado bajo control total del gobierno estadounidense para ser procesados legalmente.
Los expertos en rastreo de barcos sugieren que las empresas están intentando saturar el bloqueo enviando muchos barcos al mismo tiempo para que los guardacostas no puedan detenerlos a todos. Sin embargo, el foco actual se mantiene sobre aquellos que operan fuera de la ley internacional. La confiscación del activo petrolero en el Atlántico envía un mensaje claro de que la vigilancia seguirá siendo total, excepto para empresas autorizadas como Chevron, que sí tienen permiso para mover crudo hacia las costas de Estados Unidos.






