
17 DE MARZO DEL 2026 – INTERNACIONAL. Funcionarios de la administración del presidente estadounidense, Donald Trump, han enviado un mensaje claro a los negociadores de la isla: la permanencia de Miguel Díaz-Canel en el poder es el principal obstáculo para lograr avances reales. Según un reporte publicado este lunes por The New York Times, Washington ha comunicado formalmente que no habrá acuerdos de gran magnitud mientras el actual mandatario siga al frente del gobierno. Esta postura marca un punto de inflexión en los contactos bilaterales que se han mantenido con discreción durante las últimas semanas.
Para el equipo de Trump, la renuncia de Díaz-Canel funcionaría como la llave maestra que permitiría abrir la puerta a negociaciones económicas profundas que hoy están congeladas. El objetivo de la Casa Blanca es facilitar la entrada de empresas estadounidenses a territorio cubano y levantar ciertas restricciones comerciales que asfixian la economía local. Sin embargo, estas personas familiarizadas con los contactos aseguran que Washington no está exigiendo un cambio total de sistema político, sino un relevo en la figura visible del mando.
Una propuesta de cambio sin afectar las estructuras
La estrategia planteada por los emisarios de Washington sugiere que la partida de Díaz-Canel no tendría que venir acompañada de una disolución del Partido Comunista ni del núcleo de poder histórico. Según las fuentes, las estructuras vinculadas al entorno de Raúl Castro y la cúpula militar podrían permanecer intactas dentro de este posible acuerdo. La intención parece ser buscar una transición controlada que sea aceptable para los sectores más conservadores de ambos países, permitiendo un flujo de capitales sin alterar el orden interno de la isla.
A pesar de que este reporte ha generado un gran revuelo internacional, el gobierno cubano ha optado por mantener un silencio hermético y no ha comentado públicamente estas versiones. No obstante, en días recientes, el propio mandatario confirmó que existen contactos con Washington, aunque prefirió centrar su discurso en denunciar la crisis energética. Para el gobierno cubano, la dimisión de Díaz-Canel no es un tema de conversación oficial, atribuyendo todos los problemas económicos actuales directamente al embargo y a la presión financiera de los Estados Unidos.
Declaraciones de Trump y el futuro diplomático
Por su parte, el presidente Donald Trump ha generado confusión con sus declaraciones más recientes al afirmar que confía plenamente en poder “tomar Cuba”. Aunque no especificó si se refiere a un éxito diplomático, una victoria comercial o a otro tipo de acciones más directas, sus palabras han puesto en alerta a los analistas de la región. Muchos expertos consideran que la sustitución de Díaz-Canel tendría un peso principalmente simbólico, funcionando como un gesto necesario para que la administración republicana pueda justificar ante su base electoral un acercamiento con La Habana.





