
6 de Febrero del 2026.- El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, ha declarado que el rápido crecimiento de las capacidades militares de China ha transformado por completo el panorama internacional. Según el funcionario, los acuerdos que antes se firmaban únicamente entre Washington y Moscú ya no funcionan en la realidad actual. Rubio explicó que la expansión de las armas chinas ha sido tan veloz que los planes de seguridad diseñados hace años se han vuelto insuficientes para proteger a su país y a sus aliados en todo el mundo.
Desde el año 2020, se estima que el país asiático ha pasado de tener 200 a más de 600 ojivas, con una proyección de superar las mil unidades para finales de esta década. Para el gobierno estadounidense, esta situación justifica su negativa a extender los antiguos pactos con Rusia, ya que consideran que cualquier diálogo que no incluya a China deja a Estados Unidos en una posición de vulnerabilidad. El objetivo ahora es establecer nuevas reglas que reconozcan que el poderío atómico chino es un factor que no se puede ignorar.
El fin de una era en el control de armas
La expiración del tratado conocido como Nuevo START marca un punto de quiebre en la diplomacia entre las grandes potencias. Este acuerdo, firmado originalmente en 2010, limitaba la cantidad de armas y lanzadores que Rusia y Estados Unidos podían tener operativos. Sin embargo, Marco Rubio insistió en que ese modelo fue negociado para un tiempo diferente y que hoy ya no cumple con su propósito original, especialmente cuando se observa que el equipamiento nuclear de Pekín crece sin las restricciones que antes solo afectaban a las otras dos naciones.
Ante este nuevo escenario, Washington ha dejado claro que no aceptará términos que lo perjudiquen o que simplemente busquen un acuerdo por compromiso. El secretario de Estado prometió que su nación mantendrá una fuerza de disuasión modernizada y creíble, siempre negociando desde una postura de fuerza frente a sus competidores. A pesar de esto, subrayó que el deseo del presidente sigue siendo reducir la amenaza global de estas armas, pero bajo condiciones que sean justas y que reflejen el armamento nuclear del gigante asiático.
La respuesta de Rusia y el panorama estratégico
Por su parte, el gobierno de Rusia ha tomado nota de estas declaraciones y ha mantenido conversaciones de alto nivel con sus socios en China. El asistente presidencial ruso, Yuri Ushakov, mencionó que el presidente Vladímir Putin analizó la situación junto a su homólogo Xi Jinping, asegurando que Rusia actuará de manera responsable y analítica. Aunque Moscú afirma estar abierta a buscar nuevas vías de negociación, la falta de un tratado vigente permite que las potencias tengan más libertad en sus movimientos militares inmediatos.






