
7 ENERO 2026-INTERNACIONAL- El embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, generó una fuerte reacción internacional luego de expresar abiertamente su desprecio hacia la Organización de las Naciones Unidas, a la que calificó como una institución “ridícula”. Sus declaraciones se dieron tras la condena emitida por el Consejo de Derechos Humanos por la reciente acción militar de Washington en Venezuela, un hecho que volvió a colocar a la ONU en el centro del debate global sobre legalidad, soberanía y uso de la fuerza.
En una entrevista televisiva, Waltz afirmó que Estados Unidos continuará “evadiendo y desfinanciando” a la Organización de las Naciones Unidas, pese a que él mismo funge como su representante ante ese organismo. El diplomático defendió la postura del expresidente Donald Trump, señalando que su administración optó por “acciones reales” en lugar de comunicados o resoluciones impulsadas desde la ONU, lo que refleja una postura crítica hacia el multilateralismo tradicional.

La Organización de las Naciones Unidas condenó la remoción forzada del presidente venezolano Nicolás Maduro, calificándola como una violación al derecho internacional. Frente a ello, Waltz justificó la operación asegurando que el resultado beneficiará al pueblo venezolano, un argumento que ha sido cuestionado por diversos sectores diplomáticos y analistas que ven en esta postura un debilitamiento del rol mediador de la ONU en conflictos internacionales.
El embajador incluso recurrió a ejemplos históricos polémicos, como la invasión de Estados Unidos a Panamá en 1989, para respaldar su postura. Aquella intervención fue duramente criticada y condenada por la Organización de las Naciones Unidas, debido a las víctimas civiles y la destrucción generada, lo que refuerza las dudas sobre la legitimidad de comparar ambos escenarios.
La agresión militar en Venezuela afectó a varias regiones del país y culminó con el traslado de Maduro y su esposa a Nueva York. El Gobierno venezolano calificó la acción como una “gravísima agresión militar” y acusó a Washington de buscar el control de recursos estratégicos. Desde la ONU, distintos países han insistido en la necesidad de respetar la autodeterminación de los pueblos y evitar precedentes que debiliten el derecho internacional.







