
La Santa Sede anunció que no participará en el Consejo de Paz impulsado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, explicó que la decisión se debe a la “naturaleza particular” del Vaticano, distinta a la de los demás Estados.
El papel de la ONU, punto clave
Parolin subrayó que la Santa Sede considera fundamental que sea la Organización de las Naciones Unidas (ONU) la que gestione las crisis internacionales. Expresó preocupación ante la posibilidad de que el nuevo organismo compita con Naciones Unidas en la resolución de conflictos.
El Vaticano mantiene estatus de observador permanente ante la ONU y cuenta con una amplia red diplomática global.
La invitación al papa León XIV
Trump invitó en enero al papa León XIV —el primer pontífice estadounidense— a integrarse al Consejo de Paz, creado inicialmente para supervisar el alto el fuego y la reconstrucción en la Franja de Gaza, y posteriormente ampliado para abordar conflictos globales.
El cardenal Parolin indicó que, aunque el Vaticano respeta la decisión de Italia de participar como observador, existen “puntos críticos” que requieren mayor claridad.
Reacciones internacionales
Diversos países europeos como Francia, Alemania, Reino Unido y Noruega han manifestado escepticismo ante la iniciativa.






