
1 DE ABRIL DEL 2026 – INTERNACIONAL. Tras dos años de una separación forzada por la guerra, un grupo de pequeños que fueron rescatados de morir en incubadoras ha vuelto a su hogar. Samer Lulu, uno de los padres presentes en el reencuentro, no podía ocultar su emoción al cargar a su hija Kinda, a quien vio por última vez cuando apenas era una recién nacida en estado crítico. Estos niños fueron evacuados del Hospital Shifa en noviembre de 2023, en un momento donde la falta de energía eléctrica amenazaba con apagar las vidas de quienes dependían de cuidados intensivos para sobrevivir en medio del conflicto.
El Hospital Shifa, que alguna vez fue el centro médico más importante de la zona, quedó devastado tras meses de asedio y combates constantes. Durante el inicio de las hostilidades, la falta de luz impidió que se pudieran realizar labores básicas de higiene, lo que provocó que muchos de estos infantes en cuidados neonatales sufrieran enfermedades graves como sepsis e hipotermia. Ante la emergencia, el personal médico tuvo que envolver a los bebés en mantas y colocarlos juntos para que el calor humano reemplazara la función de las incubadoras que ya no encendían.
De los 31 menores que lograron ser trasladados a Egipto para recibir tratamiento especializado, solo once pudieron cruzar de vuelta esta semana a través del paso de Rafah. El funcionario hospitalario Mohammad Zaqout recordó que, aunque la evacuación salvó a muchos, el camino fue doloroso, pues varios de estos bebés prematuros evacuados fallecieron poco antes o después de llegar a territorio egipcio. Para las familias que lograron reunirse con sus hijos, el lunes se convirtió en el día más importante de sus vidas, aunque la alegría está teñida por la difícil realidad que los rodea.
Los desafíos de volver a una tierra en ruinas
El reencuentro en el Hospital Nasser de Jan Yunis fue un escenario de lágrimas y abrazos apretados, pero también de muchas dudas sobre lo que vendrá. Los padres, al recibir a sus hijos, se enfrentan ahora a una Gaza transformada por dos años de bombardeos y carencias extremas. Muchos de estos pequeños sobrevivientes de la guerra regresan a hogares que ya no existen o a familias que han perdido a miembros fundamentales, como el caso de Ibrahim Bader, cuya madre falleció por falta de atención médica mientras él estaba en Egipto.
A pesar de que algunos hospitales han intentado retomar sus funciones, la escasez de combustible y suministros médicos sigue siendo una amenaza constante para la salud de los menores. Los médicos locales, como Ahmed al-Farra, describen estos momentos como agridulces, pues aunque celebran la vida, saben que el sistema sanitario sigue colapsado. La situación de los niños rescatados de las incubadoras es un recordatorio viviente del impacto que tienen los conflictos armados sobre la población civil más vulnerable, quienes no comprenden de fronteras ni de guerras.






