
8 DE ENERO DEL 2026 – INTERNACIONAL. Los gobiernos de Irlanda y Hungría han confirmado este jueves que no respaldarán el pacto comercial entre la Unión Europea y el bloque sudamericano. Esta decisión, anunciada apenas un día antes de la votación oficial, suma nuevos obstáculos a un proyecto que lleva décadas en negociación. Con este anuncio, ambos países se alinean con la postura crítica que ya han mostrado naciones con gran peso agrícola como Francia, Polonia e Italia, poniendo en duda la aprobación final del documento que busca reducir los aranceles entre ambas regiones.
El viceprimer ministro irlandés, Simon Harris, fue contundente al señalar que su país no puede apoyar el tratado en la forma en que ha sido presentado por la Comisión Europea. Por su parte, el ministro de Exteriores de Hungría, Péter Szijjártó, utilizó sus redes sociales para denunciar que Bruselas está ignorando los intereses de los trabajadores del campo. Según Szijjártó, el convenio con el Mercosur abriría las puertas a una llegada masiva de productos agrícolas sin límites, lo que afectaría directamente la economía y el sustento de las familias húngaras.
Protestas masivas y bloqueos con tractores en Europa
Mientras los diplomáticos discuten en los despachos, los agricultores de Alemania, Grecia y Francia han tomado las calles para mostrar su descontento. En diversas ciudades alemanas, las autopistas que conectan con Berlín amanecieron bloqueadas por largas filas de tractores. Los manifestantes argumentan que este pacto comercial con Sudamérica es injusto, ya que los obliga a competir contra productos que se fabrican a menor costo debido a que en el Mercosur no se exigen los mismos estándares ecológicos y sociales que en Europa.

En Francia, la tensión ha escalado con la entrada de tractores a la ciudad de París, a pesar de los intentos del Ministerio del Interior por bloquear los accesos principales. El gobierno francés sigue considerando que el texto actual es inaceptable y espera que, si no se logra frenar la votación el viernes, el Parlamento Europeo intervenga para detener el tratado con los países del sur. La presión social en el campo francés es tan fuerte que la oposición política también está utilizando este tema para cuestionar la gestión de la administración actual.
Un conflicto de estándares y competencia desleal
La principal queja de los productores europeos radica en la diferencia de costos de producción. Aseguran que la llegada de carne y granos desde Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay arruinaría la agricultura local al no poder competir con precios tan bajos. La Comisión Europea, sin embargo, sigue presionando para que este negocio con el bloque sudamericano se concrete pronto. De ser adoptado este viernes por el Consejo de la Unión Europea, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, podría proceder a la firma oficial el próximo lunes.






