
12 DE FEBRERO DEL 2026 – INTERNACIONAL. El sorpresivo cierre del espacio aéreo sobre la ciudad de El Paso, Texas, ha generado una fuerte controversia entre diversas agencias del gobierno de Estados Unidos. Aunque inicialmente se anunció que la restricción duraría diez días, la medida fue levantada pocas horas después, dejando una estela de dudas sobre qué ocurrió realmente. Según fuentes cercanas al tema, la causa real fue el plan del Departamento de Guerra para probar un arma láser de alta energía diseñada para derribar drones, una operación que se realizó sin la debida coordinación previa.
Esta falta de comunicación provocó serias fricciones con la Administración Federal de Aviación (FAA), la cual tiene la responsabilidad de garantizar que los vuelos comerciales operen sin peligro. A pesar de que ambas agencias tenían pactada una reunión para finales de mes, el Pentágono decidió seguir adelante con sus pruebas tecnológicas. Como resultado, la FAA se vio obligada a clausurar el área de vuelo desde la noche del martes hasta la mañana del miércoles para evitar que el rayo láser pudiera afectar a aeronaves civiles.
Contradicciones en las versiones del gobierno
La situación se complicó cuando altos funcionarios ofrecieron explicaciones que no coincidían con los hechos técnicos. La fiscal general, Pam Bondi, aseguró durante una comparecencia en el Congreso que el ejército estaba derribando dispositivos de grupos criminales para proteger al país. Sin embargo, legisladores como la demócrata Jasmine Crockett desmintieron esta versión, señalando que el caos en el espacio aéreo fue producto de un desorden administrativo interno y no de una supuesta invasión de aeronaves extranjeras.
Incluso el secretario de Transporte, Sean Duffy, afirmó que una amenaza de grupos delictivos había sido neutralizada, pero no presentó pruebas de dicha acción militar. Reportes posteriores indicaron que, a principios de la semana, se lanzó una operación contra lo que se pensaba era un dron de vigilancia, pero resultó ser simplemente un globo de fiesta. Este tipo de errores han encendido las alarmas sobre la capacidad de respuesta y la precisión de los sistemas de vigilancia en el espacio aéreo fronterizo.
Riesgos de seguridad y antecedentes fatales
El cierre, aunque breve, afectó a catorce vuelos comerciales y obligó a desviar aviones de evacuación médica, lo que puso en riesgo vidas humanas. No es la primera vez que el Pentágono y la FAA tienen problemas de coordinación; el año pasado, una colisión cerca de Washington dejó 67 fallecidos debido a que no compartieron datos de seguridad. Este nuevo incidente en el espacio aéreo de Texas revive el temor de que la falta de cooperación entre el ejército y las autoridades civiles pueda derivar en una tragedia similar.
Por su parte, el gobierno de Donald Trump justifica el uso de estos láseres de alto nivel debido al aumento de drones en la frontera sur. Según datos oficiales, en los últimos meses se han detectado más de 27 mil vuelos no autorizados en el espacio aéreo cercano a la frontera, la mayoría realizados durante la noche para tareas de vigilancia y transporte de sustancias. Mientras la tecnología avanza, el desafío sigue siendo cómo proteger la frontera sin paralizar el tráfico aéreo comercial que miles de ciudadanos utilizan a diario.
¿Por qué un láser es tan peligroso para un avión civil?






