
7 DE ENERO DEL 2026 – INTERNACIONAL. Los niños palestinos se enfrentan diariamente a la posibilidad de recibir un disparo al intentar acudir a sus lecciones en escuelas improvisadas. Debido a la destrucción de los edificios escolares, las familias han levantado tiendas de campaña en la llamada “zona amarilla”, un área extremadamente peligrosa cerca de las posiciones militares de Tel Aviv. Según reportes de Al Jazeera, lo que debería ser un momento de alegría y aprendizaje se ha convertido en un capítulo de terror tanto para los pequeños estudiantes como para sus padres.
Tulin, una niña de apenas siete años, ejemplifica el miedo que viven miles de menores al intentar retomar su educación tras dos años de ausencia. Su madre confiesa que camina con el corazón en la mano cada vez que su hija sale de casa, siguiéndola a menudo a escondidas para asegurarse de que llegue a salvo. El conflicto ha dejado la infraestructura educativa en ruinas, obligando a los niños a estudiar en espacios abiertos donde no tienen paredes sólidas que los protejan de los bombardeos o de las balas perdidas.
La precaria realidad dentro de las aulas improvisadas
Dentro de estas escuelas de lona, la protección para los alumnos es totalmente inexistente, ya que las paredes de tela no pueden detener los proyectiles. Los estudiantes deben permanecer sentados en el suelo, demostrando una gran determinación por aprender a pesar de las condiciones inhumanas. Cuando se escuchan detonaciones cerca, la instrucción de los maestros es inmediata: los niños deben tirarse al piso y simular que duermen para evitar ser alcanzados por el fuego cruzado que rodea las lecciones en Gaza.
La violencia no ha dado tregua a pesar de los acuerdos de alto el fuego propuestos por Estados Unidos que entraron en vigor en octubre. Recientemente, se reportó el asesinato de al menos un ciudadano en la ciudad de Jan Younis, sumándose a una cifra alarmante de víctimas. Las autoridades locales informan que cientos de personas han muerto durante el periodo de tregua, lo que demuestra que el entorno para recibir instrucción académica en Gaza sigue siendo mortal para la población civil y los estudiantes.
Cifras de víctimas y tensiones en la región
El balance total de la ofensiva ha alcanzado cifras devastadoras, con más de 71 mil fallecidos y miles de personas que aún permanecen desaparecidas bajo los escombros. Además de la situación en las escuelas, la prensa internacional ha denunciado el veto que impide la entrada de periodistas al territorio para documentar la realidad. Mientras tanto, en otras zonas como Cisjordania, las redadas y el uso de gases lacrimógenos siguen provocando muertes y heridos, incluso dentro de campus universitarios durante protestas estudiantiles.
Por otro lado, se han anunciado medidas de vigilancia electrónica con pulseras para intentar frenar la violencia de los colonos contra los palestinos. Al mismo tiempo, en Jerusalén, las protestas internas contra el servicio militar obligatorio para grupos ultraortodoxos han dejado víctimas fatales tras incidentes con autobuses. Todo este panorama de inseguridad refuerza el hecho de que asistir a las clases en la Franja de Gaza es un acto de valentía extrema que pone en riesgo la vida de la generación más joven.






