
11 de Febrero del 2026.- Este miércoles, el centro de Madrid se convirtió en el escenario de una masiva protesta protagonizada por agricultores y ganaderos de toda España. Los manifestantes alzaron su voz para expresar su total rechazo al acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, así como a los recientes recortes en el presupuesto de la Política Agraria Común. La movilización refleja la desesperación de un sector que siente que su futuro está en juego debido a las decisiones tomadas en los despachos de Bruselas.
Los trabajadores del sector primario denuncian que este tratado de libre comercio con Sudamérica genera una competencia desleal que los deja en una posición de total vulnerabilidad. Según explican los portavoces de las asociaciones, las condiciones de mercado que se plantean son injustas, ya que los productores locales deben cumplir con normativas estrictas que no se exigen fuera de Europa. Esto provoca un desequilibrio que, según los afectados, hará que muchas explotaciones familiares tengan que cerrar sus puertas definitivamente.
Desventajas competitivas en el mercado global
Gonzalo Martínez, portavoz de Unaspi, comparó la situación actual con un entierro, asegurando que el convenio de intercambio con los países del Mercosur representa la muerte para el campo español. El representante señala que es imposible competir cuando se les obliga a producir «con una mano atada a la espalda» debido a las exigencias ambientales. Mientras en España se prohíben ciertos productos fitosanitarios por seguridad, los países exportadores podrán enviarlos sin las mismas restricciones sanitarias ni ambientales.
La responsabilidad de esta crisis recae, según los manifestantes, directamente sobre las instituciones europeas y su actual legislación ecologista. Los agricultores critican que las normativas de la UE se han vuelto extremadamente rígidas en las últimas décadas, olvidando la viabilidad económica de quienes trabajan la tierra. Consideran que este pacto económico entre la UE y el bloque sudamericano es el golpe final de una serie de políticas que no han tenido en cuenta la realidad del día a día en las granjas y cultivos.






