
9 de Febrero del 2026.- Un reciente informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) ha encendido las alarmas en el norte de Europa al revelar que uno de cada cinco trabajadores en Finlandia podría enfrentar el desempleo. El estudio, elaborado por el economista Théodore Renault, explica que la fuerza laboral de este país tiene una exposición muy alta a esta tecnología en comparación con otros vecinos europeos. El análisis sugiere que la rapidez con la que se están adoptando estas herramientas digitales podría transformar drásticamente la estructura económica del país en los próximos años.
El documento detalla que cerca del 40 % de los empleados finlandeses trabajan en sectores donde la IA tiene una alta presencia. Estos puestos se encuentran principalmente en áreas como la docencia, las ciencias, la ingeniería y los negocios. Aunque para muchos la tecnología funcionará como un apoyo que mejorará su productividad, existe un grupo considerable que no correrá con la misma suerte. Aquellos cuya labor puede ser totalmente reemplazada por sistemas automatizados son quienes enfrentan el mayor peligro de ser despedidos en un futuro cercano.
Sectores con mayor riesgo de despido
Dentro de la población activa, aproximadamente el 20 % de los trabajadores ocupa puestos donde la tecnología inteligente tiene una alta exposición pero poca utilidad como complemento humano. Entre los profesionales más vulnerables se encuentran los desarrolladores de software, los expertos financieros y el personal administrativo de oficina. En estos casos, las herramientas digitales no vienen a ayudar al trabajador a hacer mejor su tarea, sino que tienen la capacidad de realizar el trabajo completo de manera autónoma, eliminando la necesidad del puesto físico.
Por el contrario, hay un 40 % de la fuerza laboral que parece estar a salvo de los avances de la computación avanzada. Se trata de personas que desempeñan labores de cuidado personal, servicios directos a la gente o conductores de vehículos. Al ser trabajos que requieren una presencia física constante o una interacción humana muy específica, la automatización todavía no representa una amenaza directa para su estabilidad. Esto genera una brecha notable entre las profesiones de escritorio y las de servicios manuales.






