
9 DE FEBRERO DEL 2026 – INTERNACIONAL. El pasado 8 de febrero, el Levi’s Stadium de Santa Clara se transformó en el epicentro de la cultura global cuando Benito Antonio Martínez Ocasio, conocido mundialmente como Bad Bunny, lideró el show de medio tiempo del Super Bowl. Ante una audiencia de decenas de millones de personas, el artista puertorriqueño no solo ofreció un concierto, sino que rindió un emotivo tributo a las raíces latinoamericanas. Acompañado por figuras de la talla de Lady Gaga y Ricky Martin, el «Conejo Malo» demostró por qué es el artista más influyente de su generación, convirtiendo la final entre los Patriots y los Seahawks en una fiesta multicultural sin precedentes que será recordada por años.
Antes de que el reggaetón se apoderara del escenario, la jornada deportiva comenzó con interpretaciones magistrales de los himnos tradicionales. Charlie Puth conmovió con el himno nacional, mientras que Brandi Carlile deleitó con «America the Beautiful» y la banda de punk rock Greenday fue la encargada de abrir la energía del evento. Sin embargo, todas las miradas estaban puestas en las 19:15 horas, momento exacto en el que inició el show de medio tiempo del Super Bowl, marcando un antes y un después en la narrativa de los espectáculos deportivos al centrar su temática en la experiencia del migrante y la unión de los pueblos.
Una puesta en escena con mensaje social en el show de medio tiempo del Super Bowl
La escenografía fue uno de los puntos más comentados, pues el escenario principal estaba inspirado en elementos de la vida cotidiana de los migrantes latinos. Desde un complejo laberinto que representaba profesiones como albañilería y estética, hasta la recreación de «La Casita», el ambiente transportó al público a las calles de Puerto Rico y Nueva York. Durante el show de medio tiempo del Super Bowl, Bad Bunny interpretó éxitos como «Titi me preguntó» y «Safaera», logrando conectar emocionalmente con la audiencia al mostrar escenas de familias reales viviendo dentro de la escenografía, un gesto que respondió a críticas pasadas sobre su estilo de vida y autenticidad.

La sorpresa llegó con las colaboraciones especiales que elevaron el nivel del show de medio tiempo del Super Bowl. Lady Gaga apareció de forma espectacular para interpretar «Die With A Smile» y «Baile Inolvidable» en un entorno caribeño, mientras que Ricky Martin desató la euforia con «Lo que pasó en Hawaii». El cierre fue un despliegue de orgullo continental: mientras sonaba «El apagón», bailarines vestidos como electricistas tomaban el escenario y banderas de toda Latinoamérica ondeaban junto a la de Puerto Rico. Benito culminó con un mensaje contundente, recordando que América es un continente entero y no solo un país, defendiendo los derechos de quienes buscan un futuro mejor.
La trayectoria de un ícono global y el show de medio tiempo del Super Bowl
El impacto de esta presentación se entiende mejor al repasar la meteórica carrera del artista, quien pasó de ser un empacador en un supermercado a ganar el Grammy al Álbum del Año en 2026. Este reconocimiento histórico para un disco en español, Debí Tirar Más Fotos, consolidó su posición antes de llegar al show de medio tiempo del Super Bowl. Su dominio en plataformas como Spotify, donde acumuló casi 20 mil millones de reproducciones, y su valentía al criticar políticas migratorias en foros internacionales, le dieron al espectáculo una profundidad social que generó tanto elogios por su inclusión como debates en sectores más conservadores.
Finalmente, el show de medio tiempo del Super Bowl sirvió como la validación definitiva del movimiento urbano en la cima del entretenimiento mundial. Desde sus inicios en SoundCloud hasta llenar estadios con el DtMF World Tour, Bad Bunny ha roto todas las barreras del idioma. Al cerrar su presentación con un abrazo masivo entre invitados, bailarines y público, el mensaje de amor propio y perseverancia quedó claro. Los críticos coinciden en que este evento no fue solo una pausa musical en un partido de fútbol americano, sino un hito sociológico que marcó la convergencia definitiva entre la música en español y la cultura popular estadounidense.

El impacto económico del «Efecto Benito»






