
10 de Febrero del 2026.- La naturaleza guarda secretos fascinantes y aterradores en los rincones más fríos de nuestro planeta, específicamente en las aguas de la Antártida y el Ártico. Uno de los eventos más raros es el brinículo, una formación de hielo submarina que desciende desde la superficie como si fuera un tentáculo helado. Este proceso de congelación oceánica es tan letal para las criaturas pequeñas que los científicos lo han apodado con un nombre sombrío, pues tiene la capacidad de petrificar instantáneamente cualquier organismo que se cruce en su camino descendente.
A diferencia de los carámbanos que vemos colgar de los techos en invierno, estas estalactitas de sal marina crecen bajo el agua en condiciones de frío extremo. El fenómeno de solidificación submarina ocurre cuando el agua muy salada y fría se filtra desde la capa de hielo superior hacia el océano más profundo. Al ser mucho más densa que el agua que la rodea, esta corriente helada baja rápidamente, creando un tubo de hielo sinuoso que puede medir varios metros de largo y extenderse a una velocidad sorprendente cada día.
El primer registro visual y su formación
Aunque la ciencia conocía la existencia de este evento desde los años 60, pasaron décadas antes de que alguien pudiera grabarlo en video debido a lo remoto de su ubicación. No fue hasta el año 2011 cuando un equipo de filmación de la BBC logró capturar por primera vez cómo este evento de cristalización en el mar se movía hacia el fondo. Las imágenes revelaron una escultura de hielo en constante movimiento que, al tocar el lecho marino, se expande como un río blanco que atrapa todo lo que encuentra a su paso.
Para que se forme este mortífero dedo, el agua debe estar cargada de sal y alcanzar temperaturas de hasta -15 °C sin llegar a congelarse del todo. Al desplazarse hacia abajo, esta salmuera gélida congela el agua menos salada a su alrededor, formando una pared de hielo hueca. Esta reacción de enfriamiento en aguas gélidas permite que el chorro frío continúe bajando sin mezclarse, manteniendo su potencia destructiva hasta que choca contra el suelo marino y comienza a avanzar de forma horizontal.
El impacto en la vida marina y los mamíferos
Cuando el hielo toca el fondo, los animales más lentos son los que sufren las peores consecuencias de este mecanismo de hielo en los polos. Criaturas como las estrellas de mar y los erizos, que no tienen la velocidad suficiente para huir, quedan atrapadas en una tumba de cristal en cuestión de segundos. Los científicos han observado grupos enteros de estos animales muertos tras el paso de un brinículo, lo que demuestra la eficiencia con la que esta estructura de hielo puede limpiar una zona de vida pequeña.






