
El gobierno de Estados Unidos autorizó de manera temporal la compra de petróleo ruso que actualmente se encuentra en tránsito por el mar, una medida destinada a contener el fuerte aumento de los precios del crudo provocado por la crisis geopolítica en Medio Oriente. La decisión busca estabilizar los mercados energéticos internacionales ante el riesgo de escasez y el incremento de los costos del combustible.
La autorización fue anunciada por el Departamento del Tesoro estadounidense y permite que países de todo el mundo adquieran cargamentos de petróleo ruso que ya estaban cargados en buques petroleros antes de la medida. Según las autoridades, se trata de una excepción limitada que busca aumentar la oferta global sin modificar el régimen general de sanciones contra Moscú.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, explicó que la medida está diseñada como una solución temporal para aliviar la presión sobre los mercados energéticos. El permiso solo aplica a petróleo que ya se encuentra en tránsito y no a nuevos acuerdos de compra, por lo que —según Washington— no representará un beneficio financiero significativo para el gobierno ruso.
La decisión se produce en medio del aumento de los precios del petróleo, que han superado los 100 dólares por barril debido a la escalada del conflicto en Medio Oriente y a las amenazas de interrupciones en rutas estratégicas de suministro energético. Esta situación ha generado preocupación entre gobiernos y mercados financieros por el impacto en la economía global.
Sin embargo, la medida ha provocado críticas de algunos aliados europeos y de Ucrania, quienes consideran que cualquier flexibilización de sanciones podría favorecer indirectamente a Rusia en el contexto de la guerra en Ucrania. Líderes europeos han advertido que la prioridad debería ser mantener la presión económica sobre Moscú.





