
5 DE ENERO DEL 2025 – INTERNACIONAL. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha enviado un mensaje contundente al gobierno de Teherán en medio de las intensas protestas que sacuden al país persa. Durante declaraciones a la prensa a bordo del Air Force One, el mandatario aseguró que su administración está vigilando «muy de cerca» la situación y que la advertencia a Irán es clara: si las fuerzas de seguridad continúan matando manifestantes, su país les «golpeará muy duro». Esta postura surge tras una semana de movilizaciones sociales motivadas por la grave crisis económica y la devaluación de la moneda local.
Trump enfatizó que Washington está «listo para actuar» y que no permitirá que se repitan episodios de violencia masiva contra civiles, como ha ocurrido en años anteriores. Según el presidente, Estados Unidos podría «acudir al rescate» de los ciudadanos iraníes si el gobierno emplea métodos letales para contener las marchas pacíficas. Esta advertencia a Irán refleja un cambio hacia una política exterior mucho más intervencionista, donde el uso de la fuerza se presenta como una opción inmediata para proteger los intereses y valores estadounidenses en el extranjero.
Respuesta iraní y el concepto de guerra blanda
Por otro lado, el alto mando militar de la República Islámica no tardó en responder a las amenazas de la Casa Blanca. El general de división Abdolrahim Mousavi, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Irán, acusó a Estados Unidos e Israel de estar detrás de las protestas mediante el uso de una «guerra blanda». Según Mousavi, este intento de desestabilización interna busca compensar el fracaso de la agresión militar ocurrida el año pasado, por lo que la advertencia a Irán por parte de Trump es vista en Teherán como una injerencia directa en sus asuntos domésticos.+1
El general iraní aseguró que sus tropas están preparadas para enfrentar cualquier amenaza externa con una respuesta «sorprendente y dolorosa». Para el liderazgo persa, las manifestaciones no son el resultado de un malestar genuino, sino una operación psicológica diseñada desde Washington para fracturar la unidad nacional. De esta manera, la advertencia a Irán se convierte en el epicentro de un nuevo conflicto retórico que podría escalar a una confrontación física si se reportan más bajas durante los enfrentamientos en las calles de ciudades como Teherán o Mashhad.
Contexto regional tras la operación en Venezuela
Es imposible ignorar que estas amenazas se dan apenas días después de que Estados Unidos ejecutara una operación masiva para capturar a Nicolás Maduro en Venezuela. La agresividad mostrada en el Caribe ha servido como preludio para esta nueva advertencia a Irán, demostrando que la administración Trump no duda en emplear su poderío bélico para lograr cambios de régimen. La captura del mandatario venezolano y su traslado a una prisión en Nueva York ha enviado una señal de alerta a todos los países que mantienen una postura antagónica con las políticas de Washington.
Finalmente, el mandatario estadounidense ha sugerido que Venezuela no será el único caso de intervención directa. Horas después de la ofensiva en Sudamérica, mencionó que naciones como Cuba, México y Colombia están bajo observación y podrían ser objetivos futuros. En este clima de incertidumbre, la advertencia a Irán se posiciona como una pieza clave de una nueva doctrina de seguridad hemisférica y global, donde la fuerza militar se utiliza para imponer el orden deseado por los Estados Unidos en el inicio de este 2026.






