
12 de Febrero del 2026.- El panorama político y económico en Estados Unidos se ha visto sacudido tras una serie de publicaciones del presidente Donald Trump en su red social, Truth Social. El mandatario expresó una fuerte irritación hacia Harry Sargeant III, un poderoso empresario del sector petrolero, aclarando que este no tiene autoridad alguna para representar los intereses de la nación. A pesar de que ambos han compartido campos de golf y Sargeant es un conocido donante del Partido Republicano, el presidente buscó desvincularse públicamente de las gestiones que el magnate ha realizado recientemente en territorio venezolano, donde posee intereses de larga data.
Harry Sargeant III es una figura de gran peso, dirigiendo Global Oil Management Group, un conglomerado multimillonario dedicado a la refinación y transporte de crudo. Como inversor del mercado petrolero, Sargeant ha mantenido vínculos comerciales con Venezuela desde los años 80, superando incluso periodos de fuertes sanciones internacionales. Su trayectoria no es menor: es un expiloto de combate de la Marina y ha sido pieza clave en el suministro de combustible para las fuerzas armadas estadounidenses en conflictos pasados, lo que le otorga un perfil de alto nivel en el mundo de los negocios globales.
Negocios en Venezuela y evasión de sanciones
La trayectoria de este magnate de la industria petrolera en el país suramericano ha sido persistente, enfrentando incluso incidentes de corrupción en décadas pasadas que lo obligaron a usar intermediarios. Sin embargo, en los últimos años retomó contactos directos para asegurar el suministro de crudo pesado. Actualmente, sus empresas participan en proyectos críticos como la renovación de la refinería de Amuay y la explotación de yacimientos que prometen una producción masiva. Estos acuerdos se han estructurado bajo figuras legales diseñadas para operar a pesar de las restricciones impuestas por Washington, lo que parece ser el origen de la molestia presidencial.
Para Sargeant, la situación actual en Venezuela representa la mayor oportunidad de inversión desde la caída de la Unión Soviética. Como estratega del negocio petrolero, ha manifestado su frustración ante lo que considera una falta de rapidez por parte de la Casa Blanca para normalizar las inversiones. Según reportes, el empresario incluso se habría reunido con altos cargos del gobierno venezolano para discutir el futuro energético, una acción que Trump desautorizó tajantemente, insistiendo en que solo el Departamento de Estado tiene la facultad de manejar la diplomacia y los acuerdos binacionales.
El futuro de la relación energética bilateral
Mientras el presidente lanza críticas, otros funcionarios de su administración parecen llevar un ritmo distinto. El secretario de Energía, Christopher Wright, visitó Caracas recientemente para reunirse con la administración local, buscando que el sector energético sea el motor de una nueva etapa productiva. Aunque el líder del comercio petrolero Harry Sargeant III presiona por licencias más rápidas, el gobierno de EE. UU. mantiene que el levantamiento general de las sanciones aún no está sobre la mesa, aunque trabajan intensamente en permisos específicos para empresas extranjeras.






