
3 DE FEBRERO DEL 2026 – INTERNACIONAL. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, generó una nueva controversia diplomática al asegurar que el gobierno de México dejará de realizar el suministro de crudo a la isla. Durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca, el mandatario estadounidense calificó a Cuba como una «nación fallida» y afirmó que el país caribeño ya no tiene fuentes de financiamiento externas, mencionando que ni Venezuela ni ninguna otra nación podrán sostener su economía. Según Trump, esta decisión forma parte de un contexto en el que se busca presionar a los líderes cubanos actuales.
Estas declaraciones ocurren apenas un día después de que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, explicara que su administración trabaja activamente para resolver el traslado de combustible a territorio cubano. La mandataria mexicana ha insistido en que su postura se basa en razones estrictamente humanitarias, buscando evitar una crisis mayor para la población de la isla. Sin embargo, la visión de Washington parece ser distinta, enfocándose en cortar los recursos energéticos como una medida de control político en la región.
Posturas encontradas sobre la ayuda humanitaria
A pesar de lo dicho por Trump, el gobierno mexicano ha confirmado que esta semana la Secretaría de Marina transportará alimentos, enseres e insumos fundamentales hacia el Caribe. La presidenta Sheinbaum aclaró que, aunque el abastecimiento de hidrocarburos para los cubanos es un tema que se está negociando por la vía diplomática, la ayuda alimentaria no se detendrá. Para México, este apoyo no es un asunto entre gobiernos, sino una responsabilidad para con el pueblo cubano que enfrenta carencias severas en servicios básicos.

Por su parte, Donald Trump aprovechó su intervención para mencionar a la comunidad cubana en Estados Unidos, señalando que muchas personas que huyeron en balsas desean volver o visitar a sus familiares. El mandatario sugirió que se encuentran en un punto cercano para realizar cambios importantes, pero reiteró que el flujo de petróleo mexicano hacia La Habana debe terminar. Esta presión directa pone a prueba la relación bilateral entre México y Estados Unidos, especialmente en temas de política exterior y soberanía.
Diplomacia y negociaciones de alto nivel
Un punto clave en esta situación es que la presidenta Sheinbaum aseguró que, en sus conversaciones directas con Trump, nunca se había tocado el tema del combustible. No obstante, reconoció que el asunto sí fue abordado en una reunión separada entre el secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente, y el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio. Es en este nivel ministerial donde se está discutiendo el futuro del recurso energético enviado por México, mientras el gobierno mexicano busca alternativas legales para no incumplir con normativas internacionales.






