
5 DE ENERO DEL 2026 – INTERNACIONAL. La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, ha reaccionado con firmeza ante las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos sobre la isla ártica. A través de un comunicado oficial, la mandataria instó al gobierno estadounidense a detener las presiones y amenazas contra un país que ha sido su aliado histórico durante décadas. Para la dirigente danesa, la idea de que Washington deba asumir el mando de Groenlandia es una propuesta que no tiene cabida en la diplomacia actual ni en la realidad política de su nación.
Esta respuesta surge después de que Donald Trump volviera a mencionar públicamente que su país «necesita absolutamente» este territorio estratégico. Según el mandatario estadounidense, esta adquisición es fundamental para fortalecer la defensa nacional de los Estados Unidos en un entorno global cada vez más complejo. Sin embargo, Frederiksen fue tajante al calificar como «totalmente absurdo» cualquier planteamiento que sugiera que el gobierno norteamericano deba ejercer un dominio sobre Groenlandia sin el consentimiento de sus habitantes y del Reino de Dinamarca.
Defensa de la soberanía y la alianza histórica
La tensión entre ambos países ha escalado rápidamente tras la insistencia de la Casa Blanca en tratar a la isla como un activo estratégico comercial o militar. La primera ministra recordó que la relación entre Dinamarca y Estados Unidos se basa en el respeto mutuo, el cual se ve vulnerado cuando se busca el manejo de Groenlandia de forma unilateral. El gobierno danés sostiene que la isla no está a la venta y que su estatus como territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca debe ser respetado por todas las potencias internacionales.
Para Dinamarca, las constantes menciones sobre la necesidad de obtener el gobierno de Groenlandia por parte de potencias extranjeras solo generan inestabilidad en la región del Ártico. Frederiksen subrayó que, aunque son aliados militares en la OTAN, esto no le da derecho a Estados Unidos a presionar por la propiedad de tierras que tienen su propia identidad y gobierno local. La firmeza de su discurso busca poner un punto final a una serie de declaraciones que han incomodado profundamente a la sociedad danesa y a los ciudadanos groenlandeses.
Importancia estratégica y seguridad ártica
El interés de Washington en el poder sobre Groenlandia no es nuevo, pero la insistencia actual ha encendido las alarmas diplomáticas en toda Europa. Estados Unidos argumenta que, por razones de seguridad continental, es vital tener una presencia más robusta en la zona para vigilar las rutas comerciales y las actividades de otros competidores globales. No obstante, Dinamarca insiste en que la cooperación en defensa ya existe a través de bases militares compartidas, por lo que no es necesario un cambio en la administración de Groenlandia.
Finalmente, el gobierno danés ha pedido a la comunidad internacional observar este caso como un ejemplo de defensa de la soberanía nacional. La primera ministra Frederiksen espera que Estados Unidos retome el camino del diálogo constructivo y abandone cualquier pretensión de tomar el liderazgo sobre Groenlandia por la fuerza o mediante coacción política. La protección de los recursos naturales y la cultura de la isla son prioridades que Dinamarca no está dispuesta a negociar bajo ninguna circunstancia, ni siquiera con su aliado más cercano.






