
La deuda millonaria con Venezuela que mantienen Argentina, Brasil y Portugal vuelve a estar en el centro del debate público. De acuerdo con el académico y periodista Werther Sandoval, las sanciones impuestas por EE.UU. contra Caracas han servido como argumento para que estos países eviten cumplir compromisos firmados hace más de una década. El caso involucra la construcción de buques petroleros que fueron pagados parcialmente, pero que nunca llegaron a territorio venezolano.
El análisis sostiene que, en medio de las medidas coercitivas unilaterales, varios gobiernos encontraron un escenario favorable para no avanzar en la entrega de las embarcaciones. Los acuerdos fueron firmados durante la presidencia de Hugo Chávez y contemplaban la fabricación de 18 buques en astilleros ubicados en Argentina, Brasil, Irán y Portugal. Sin embargo, hasta ahora la mayoría de esos proyectos siguen inconclusos.
Contratos firmados y barcos que no llegaron
Según datos publicados hasta 2024, la estatal Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa) mantenía contratos activos para la construcción de dos buques producteros en Argentina, dos en Brasil, ocho tipo Panamax también en Brasil, dos asfalteros en Portugal y cuatro tanqueros aframax en Irán. De todos ellos, solo Irán ha entregado dos de los cuatro buques acordados, pese a enfrentar también sanciones internacionales.
En el caso argentino, el acuerdo firmado en 2004 entre Hugo Chávez y Néstor Kirchner contemplaba la construcción de varios tanqueros en el Astillero Río Santiago, en Ensenada. Pdvsa habría destinado miles de millones de dólares para estos proyectos. No obstante, más de 20 años después, los barcos prometidos no han sido entregados y persisten denuncias sobre presuntos desvíos de fondos.
Brasil también figura en la lista de países con deuda con Venezuela por estos contratos. En 2006 se firmó un acuerdo durante el primer mandato de Luiz Inácio Lula da Silva para la construcción de dos buques de 47.000 toneladas de peso muerto. Aunque se reportaron avances físicos y financieros parciales hasta 2023, no existe confirmación de su culminación ni entrega formal.
Sanciones como argumento y posible vía legal
Portugal, por su parte, acordó en 2010 la construcción de dos buques asfalteros financiados a través del Banco Espírito Santo. Las embarcaciones debían ensamblarse en los astilleros de Viana do Castelo, que cerraron en 2014. A pesar de los fondos destinados, la fabricación nunca avanzó de manera significativa, lo que amplía la controversia sobre la deuda pendiente con Venezuela.
Sandoval sostiene que el desconocimiento de las autoridades venezolanas y las sanciones internacionales han sido utilizados como justificación para no pagar o no concluir los proyectos. En su opinión, si se produjera un reconocimiento pleno del Gobierno venezolano por parte de estos países, tendrían que sentarse a negociar y enfrentar los compromisos pendientes.

