
7 DE ENERO DEL 2026 – INTERNACIONAL. El secretario de Estado, Marco Rubio, junto a otros funcionarios de alto rango, se presentó ante el Capitolio para explicar los pormenores de la reciente operación militar de EU en Venezuela. Esta reunión surge en un momento de mucha incertidumbre, ya que varios legisladores temen que el presidente Donald Trump esté iniciando una etapa de expansión sin tomar en cuenta la opinión del Congreso. La falta de claridad sobre el rumbo que tomará el país sudamericano ha generado dudas incluso entre quienes suelen apoyar las medidas de fuerza del gobierno actual.
El debate sobre el control de los recursos y la fuerza
Durante el encuentro a puerta cerrada, se reveló que Estados Unidos mantiene una flota de buques vigilando las costas venezolanas mientras se invita a empresas privadas a invertir en el petróleo local. Aunque los líderes republicanos respaldan la salida de Nicolás Maduro, muchos demócratas cuestionan el costo real de esta intervención de las fuerzas armadas en Venezuela y el impacto a largo plazo. Esta semana será decisiva, ya que el Senado votará una resolución para prohibir cualquier acción armada que no cuente con el permiso explícito de los representantes del pueblo.
Por su parte, el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, aclaró que no se planea enviar soldados a combatir en tierra firme de forma permanente. Según sus declaraciones, la acción armada de Estados Unidos en territorio venezolano tiene como objetivo principal detener el narcoterrorismo y el tráfico de drogas hacia el norte. Johnson subrayó que no buscan un cambio de régimen tradicional, sino presionar al nuevo gobierno interino para que cambie su comportamiento y colabore en la seguridad regional mediante el uso de la fuerza económica y militar.
Dudas sobre el liderazgo y el futuro político
A pesar de las explicaciones, figuras como la senadora Jeanne Shaheen señalaron que todavía existen muchas preguntas sin respuesta sobre la estrategia final. La principal preocupación radica en quién tiene realmente el control del país, ya que la transición parece confusa tras la autoproclamación de Delcy Rodríguez como presidenta encargada. Esta falta de certeza sobre los aliados estratégicos hace que la misión militar de EU en Venezuela sea vista con sospecha por aquellos que exigen un plan de salida claro y un presupuesto detallado de los gastos operativos.
La sesión informativa duró más de dos horas y puso en evidencia que la mayoría de los congresistas fueron ignorados hasta que los ataques ya habían comenzado. Funcionarios como el secretario de Defensa, Pete Hegseth, intentaron calmar los ánimos, pero la sensación de que el Congreso ha sido dejado de lado persiste. Los legisladores del «grupo de los ocho» insisten en que tienen el derecho constitucional de decidir sobre asuntos de guerra, especialmente cuando una maniobra bélica de Estados Unidos en Venezuela ya ha causado bajas civiles y militares en la región.
Finalmente, el senador Mark Warner admitió que, tras la reunión, no tiene una visión más clara de quién está al mando en la nación vecina. La incautación de las exportaciones de petróleo se está utilizando como una herramienta de presión extrema para forzar un cambio de gobierno en poco tiempo. Sin embargo, la comunidad internacional y los propios legisladores estadounidenses se preguntan si esta ofensiva militar de EU en Venezuela logrará estabilizar la zona o si, por el contrario, provocará un conflicto mucho más profundo y costoso de lo que la Casa Blanca ha previsto originalmente.






