
10 DE FEBRERO DEL 2026 – INTERNACIONAL. Una situación de extrema gravedad ha salido a la luz tras la presentación de una demanda en un tribunal federal de Texas. Se trata del caso de «Amalia», una niña de apenas 18 meses de edad que, según sus abogados, estuvo al borde de la muerte mientras se encontraba bajo custodia. La denuncia señala que las autoridades de inmigración no solo permitieron que su salud se deteriorara, sino que además le negaron medicamentos esenciales tras sufrir una crisis respiratoria que puso su vida en un riesgo innecesario.
La familia fue interceptada y puesta bajo control migratorio el pasado 11 de diciembre, siendo trasladada posteriormente a un centro de detención en Dilley, Texas. Fue en este lugar donde la menor bajo custodia comenzó a presentar complicaciones de salud que la llevaron a estar hospitalizada durante diez días, desde el 18 hasta el 28 de enero. Lo más preocupante para los demandantes es que, tras ser dada de alta, la niña fue regresada al mismo centro de detención justo cuando se registraba un brote de sarampión en las instalaciones.
Fallas en la atención y respuesta oficial
De acuerdo con las declaraciones de la abogada de la familia, Elora Mukherjee, la pequeña nunca debió estar encerrada en ese lugar. La defensora legal fue enfática al declarar que la niña «casi muere» debido a las condiciones de reclusión. Según la demanda, la falta de suministros médicos básicos y la negativa a entregar la medicación prescrita tras la hospitalización agravó el estado de la infante en detención, evidenciando una falta de cuidado por parte del sistema de inmigración bajo la administración de Donald Trump.
Ante la presión legal generada por la demanda presentada el viernes, las autoridades decidieron otorgar la libertad tanto a la niña como a sus padres. Este movimiento ocurrió poco después de que la noticia comenzara a circular en los medios internacionales. A pesar de que los tres ya no se encuentran recluidos, el equipo legal sostiene que el daño físico y emocional causado por la estancia de la bebé en centros migratorios es una muestra de las carencias sistémicas que enfrentan las familias en el centro de Dilley.
Condiciones críticas en el centro de Dilley
El caso de Amalia ha servido para poner nuevamente el foco sobre las condiciones de vida dentro del centro de detención en Texas. Según la abogada Mukherjee, no se trata de un incidente aislado, sino de un problema generalizado donde cientos de niños carecen de acceso a agua potable suficiente y alimentos saludables. La falta de oportunidades educativas y de una atención médica digna para cada pequeña detenida por migración ha llevado a activistas a exigir el cierre de este tipo de recintos o, al menos, la liberación inmediata de los grupos vulnerables.
Por su parte, el Gobierno estadounidense ha rechazado tajantemente las acusaciones de negligencia. Tricia McLaughlin, portavoz del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), emitió un comunicado este lunes asegurando que las afirmaciones sobre la falta de tratamiento médico para la menor son falsas. Mientras la administración defiende sus protocolos, el tribunal federal deberá revisar las pruebas presentadas para determinar si existió una violación a los derechos humanos de la niña bajo detención federal durante las semanas que permaneció en Texas.






