
Desde la llegada de la presidenta Claudia Sheinbaum a Palacio Nacional, el decomiso de armas provenientes de Estados Unidos ha mostrado un aumento significativo, marcando una diferencia clara frente al cierre del sexenio anterior. En apenas año y medio, las autoridades mexicanas han logrado duplicar las cifras de aseguramientos, reflejando un cambio en la estrategia de seguridad. Este incremento se da en un contexto donde el tráfico ilegal de armamento sigue siendo uno de los principales factores que alimentan la violencia en distintas regiones del país.
De acuerdo con datos oficiales de la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Marina, la Guardia Nacional y la Agencia Nacional de Aduanas de México, en los primeros 18 meses del actual gobierno se han registrado 26 mil 952 armas aseguradas. Esta cifra contrasta con las 13 mil 52 decomisadas en el mismo periodo del sexenio de Andrés Manuel López Obrador. El aumento en el aseguramiento de armas refleja una intensificación de operativos en puntos clave del territorio nacional.
Refuerzan estrategia contra tráfico de armas
La actual administración ha fortalecido las acciones de vigilancia en carreteras, aduanas y zonas fronterizas, lo que ha permitido incrementar el decomiso armamentista en distintas entidades. Estas medidas incluyen revisiones más estrictas, coordinación entre fuerzas federales y el uso de inteligencia para detectar rutas de tráfico ilegal. Como resultado, se han interceptado cargamentos que antes lograban cruzar sin ser detectados.

Además, la presidenta ha insistido en que México ha cumplido con su responsabilidad en temas como el combate al tráfico de fentanilo y la migración irregular. Sin embargo, ha señalado que Estados Unidos también debe asumir su parte en el problema, especialmente en el control del mercado de armas. Según su postura, el flujo constante de armamento hacia territorio mexicano dificulta los esfuerzos para reducir la violencia.
Responsabilidad compartida en la frontera





