
Mérida, Yucatán.- Luego de que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) admitió que el Tren Maya causó daños en la Península de Yucatán que ya evalúan, Greenpeace México sugirió que en la tarea de restauración deben intervenir especialistas y la ciudadanía.
En un boletín, el organismo que aboga por el cuidado ambiental recibió con optimismo el reconocimiento de los daños provocados por el ferrocaril en la región por el Tren Maya, así como su intención de implementar un plan integral para resarcir las afectaciones.
En la restauración debe intervenir la ciudadanía, comunidades locales y especialistas: Greenpeace
“Este es un paso en la dirección correcta, pero es fundamental que este proceso incluya el involucramiento activo de la ciudadanía, comunidades locales y especialistas para garantizar soluciones efectivas y sostenibles”.
Una oportunidad para la protección integral del acuífero
Al mismo tiempo, Greenpeace apunta que la propuesta de decretar el sistema de cavernas y cenotes de Quintana Roo como reserva de la biósfera representa una oportunidad clave para ampliar el nivel de ambición en la protección integral del acuífero de la Península de Yucatán.
Sobre este punto se pronunció en su cuenta de X (antes Twitter) la asociación civil Sélvame del Tren, quien reforzó la propuesta de designar reservas naturales para proteger flora y fauna de la región en la Península.
COMUNICADO
Con relación a las declaraciones de @SEMARNAT_mx sobre el daño del Tren Maya al Medio Ambiente y sobre su propuesta de resarcir y hacer una Reserva de la Biosfera para proteger los Ríos Subterráneos y Cenotes. pic.twitter.com/aN4HX9cyC0
— SELVAME (@SelvameMX) April 2, 2025
Y es que explican que este acuífero es una de las principales fuentes de agua para la región, un conector entre diversos ecosistemas y un contenedor de vestigios arqueológicos y paleontológicos de incalculable valor.
Sin embargo, su protección debe abordar con urgencia la contaminación proveniente de los diversos puntos de la región más allá del estado de Quintana Roo.
Uso intensivo de agrotóxicos en Campeche y megagranjas porcícolas en Yucatán
“El plan de protección del acuífero debería ser integral, contemplando también poner un alto al uso intensivo de agrotóxicos en monocultivos industriales en Campeche que también han provocado muertes masivas de abejas, así como los desechos generados por las cientos de megagranjas porcícolas en Yucatán“.
Si bien Semarnat reconoció la necesidad de atender el impacto de las megagranjas y el desarrollo inmobiliario en la Península de Yucatán, Greenpeade dice que es necesario aclarar si estas acciones incluyen medidas más allá de la gestión de desechos y descargas.
Ya que “la expansión descontrolada de estas industrias está modificando irreversiblemente el territorio, afectando no solo la calidad del agua, sino también la biodiversidad y los derechos de las comunidades locales”.
Arguyen que la contaminación del sistema hídrico pone en riesgo la vida de comunidades y ecosistemas que dependen de él, por lo que cualquier estrategia de protección debe contemplar medidas concretas para frenar estas fuentes de contaminación.
Pasos de fauna y corredores biológicos: falta mucho por hacer
Sobre lo que dijo la Semarnat de eliminar mallas en las vías del Tren Maya para mejorar los pasos de fauna, Greenpeace indica que es un avance, pero persisten dudas sobre las medidas concretas que se implementarán para garantizar la reproducción y supervivencia de especies amenazadas, como el jaguar.
Y es que especialistas han reiterado la necesidad de trabajar en la instauración de corredores biológicos para lograr esas condiciones para la fauna de la región.
“El Tren Maya por sí mismo, con sus 1,544 kilómetros de vía, sigue siendo un elemento fragmentador del ecosistema.
Y es urgente asegurar que las especies puedan moverse libremente en su hábitat sin obstáculos artificiales que pongan en riesgo su existencia.
“Considerando también que no solo se trata de un tren turístico sino de un ferrocarril de carga que tendrá conexión con Puerto Progreso y cuyas operaciones se harán aún más intensas de acuerdo a lo anunciado por el Gobierno de México”, se lee en el boletín de Greenpeace.
Sobre el plan de reforestación, Greenpeace plantea sus dudas
El anuncio sobre la reforestación como parte del Plan de Restauración Integral por los daños que causó el Tren Maya en la Península de Yucatán es un compromiso importante, pero Greenpeace hace preguntas clave que deben responderse:
“¿Qué especies de árboles se utilizarán? ¿Cuál será el proceso de plantación y seguimiento para garantizar su éxito? ¿Cuántos árboles serán plantados considerando que para la construcción del Tren Maya se derribaron aproximadamente 10 millones? ¿En qué zonas específicas se llevará a cabo esta reforestación?”
Agregan que sin un plan detallado, este esfuerzo podría quedar en una acción simbólica sin un impacto real en la recuperación del ecosistema.
Sí a la restauración, pero con participación ciudadana: Greenpeace
En otra parte del texto, Greenpeace enfatiza: “Restauración sí, pero con participación ciudadana” y agrega que los planteados “son solo algunos de los puntos y preguntas que consideramos esenciales para abordar en espacios de trabajo convocados por las autoridades, en conjunto con especialistas y comunidades locales”.
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“Se requieren acciones concretas y un diálogo transparente e incluyente con las comunidades locales que garantice que la restauración ambiental sea efectiva y se base en la ciencia y el conocimiento de quienes habitan y protegen estos territorios“.
Semarnat da cambio de uso de suelo de manera indiscriminada: expansión de industria extractiva
Otro aspecto que requiere atención inmediata, indica Greenpeace, es la proliferación de bancos de materiales pétreos a los que se conoce como “sascaberas”, los cuales abastecen a la industria inmobiliaria y de construcción, así como a la propia construcción del Tren Maya.
“Es alarmante constatar que tan solo en la Gaceta Ecológica de la Semarnat emitida el 27 de marzo pasado (2025), se enuncian las resoluciones para 20 bancos de material pétreo promovidas por la Sedena para el Tren Maya durante 2024 y 2025, así como la construcción de 4 hoteles a cargo de esa misma institución (la empresa militar), y que están devastando miles de hectáreas de selva todos los días.
“¿Cuál será el plan para frenar los cambios de uso de suelo que se están dando de manera indiscriminada para alimentar este modelo? La extracción sin control de estos recursos sigue impulsando la degradación del ecosistema y la pérdida de biodiversidad”.
Es bueno que Greenpeace pida la participación de la gente en la restauración de la Península de Yucatán. La verdad, muchas veces las decisiones se toman sin considerar lo que piensan los que viven ahí. Involucrar a la comunidad puede ayudar a que se hagan las cosas de una manera más responsable y efectiva. Ojalá se escuche su voz y se tomen en cuenta sus ideas.
Es bueno que se reconozcan los daños que ha causado el Tren Maya y que se hable de restauración, pero me parece que la participación ciudadana es clave. La gente que vive en la zona sabe lo que necesita su entorno y debería tener voz en cómo se lleva a cabo la recuperación. Sin la opinión de los locales, cualquier esfuerzo puede ser insuficiente o incluso contraproducente.