
Cada día la primavera toma fuerza y aumenta la necesidad de tener estrategias rápidas para sentirnos más frescos. Y aunque en la modernidad existen toda clase de artefactos para enfriar los ambientes, hay algunos consejos de antaño (de la abuela) que sin duda serán útiles, para quitarnos el calor de una vez por todas.
Y es que este año, el team frío no la tendrá fácil, de acuerdo al Servicio Meteorológico Nacional, 2025 promete ser igual o más caluroso que los años anteriores. Eso significa que los meses que vienen habrán al menos cinco olas de calor, entre febrero y junio.

De acuerdo a los expertos, este nuevo fenómeno, que en el siglo XX casi no existía, se debe a los anticiclones que se quedan anclados en la parte superior de la atmósfera. Sólo en cinco años la temperatura en la Tierra se ha incrementado poco más de un grado.
En ese sentido, siempre es bueno tener un plan de acción que nos permita refugiarnos de las temperaturas altas, y que mejor escuchar los consejos de esas generaciones que no siempre tenían luz para conectar un ventilador o un aire acondicionado.
Los efectos del calor en el cuerpo humano
Aunque todos nos podemos servir de las glorias del sol, como la posibilidad de producir Vitamina D, que nos ayuda a tener músculos y dientes más sanos, el exceso de calor puede ser un tanto nocivo para nuestro organismo.
Si no tomamos medidas preventivas, la exposición continua a las altas temperaturas puede generar mareos, deshidratación o agotamiento, por sólo mencionar algunos síntomas.

Asimismo, según datos de la OMS, los picos térmicos pueden traer consecuencias fisiológicas más complejas como los llamados “golpes de calor”, un padecimiento que se genera literalmente por el sobrecalentamiento del cuerpo o dermatitis que genera irritación en la piel.
Turcos de la abuela para quitar el calor
Con esto en mente, y para disfrutar al máximo los días de primavera, hemos seleccionado algunas recomendaciones de antaño, que aún están vigentes, para mantenernos hidratados y frescos, tanto en nuestro hogar, como en nuestro cuerpo.
Regar las plantas
Aunque en medio de una ola de calor, dan ganas de simplemente tirarse en la cama, esta actividad nos refrescará, y a la vez ayudará a mantener vivo el pequeño ecosistema de nuestras casa.

Ponerle agua a nuestras compañeras vegetales, hace que la casa se llene de aire fresco, ya que el proceso de absorción de las hojas, genera una difusión virtuosa afuera del tejido.
Poner un poquito sal en el agua que tomamos
Mucho antes de la moda de los electrolitos, las abuelas sabían que la clave para nos deshidratarse estaba en agregar un poco de sal en la bebida.

La sal contiene minerales necesarios para no deshidratarse, como por ejemplo, el sodio y el potasio que son grandes aliados para fijar los líquidos en las células.
Tomarse descansos en los momentos más calurosos del día
Si tenemos un día de actividades fuera de casa, siempre es recomendable parar y refugiarse en un lugar fresco sobre todo en los momentos en los que las temperaturas estén muy extremas.

Hay que recordar que en sitios cálidos, como en Yucatán, las actividades siempre se planean cerca del amanecer o después de las cinco de la tarde, cuando la temperatura es más amigable.Limitar la luz
Abrir y cerrar las ventanas
Para que el calor no nos abrume dentro de la casa o la oficina, siempre hay que abrir y cerrar las ventanas de modo responsable.

Las abuelas recomendaban en particular, cerrarlas cuando haya mucho calor y abrirlas en las tardes. Hay que tratar, en la medida de los posible, de generar una ventilación cruzada.
Muñecas debajo del agua
Cuando hacía mucho calor en otros tiempos, las personas metían por veinte segundos sus muñecas en agua fría, esto hace que nuestro cuerpo se hidrate, por más de media hora.

Otro truco infalible es humedecer una toalla con agua en hielo y deslizarla por la nuca unos segundos, esto tiene un efecto inmediato en nuestro sistema.
Cerrar la cocina y tapar las ollas
El calor es escurridizo, para evitarlo hay que mantener cerradas las fuentes donde nace, por ejemplo la cocina.

Cada vez que preparamos algo usamos gas y vapor, por eso, si vamos a hacer un platillo mantengamos la puerta cerrada y las ollas con tapa para que nada se escape.