
El cierre del estrecho de Ormuz comienza a generar preocupación internacional debido a su impacto potencial en el comercio global y en los precios de la energía. En medio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, el tránsito de mercancías por esta importante ruta marítima ha caído de forma drástica. Datos de la plataforma de monitoreo marítimo indican que el tráfico en el paso estratégico se redujo cerca de un 90 % en comparación con la semana anterior, lo que refleja el nivel de tensión en la zona.
La disminución del tráfico ocurre porque numerosos buques petroleros y gaseros han decidido detenerse cerca del paso marítimo para evitar verse involucrados en enfrentamientos militares. Las embarcaciones permanecen a la espera en aguas cercanas, mientras las compañías navieras analizan los riesgos de atravesar el área. La situación mantiene en alerta a los mercados energéticos internacionales ante el posible impacto de un bloqueo del estrecho de Ormuz.
Impacto en el comercio y la economía global
El gobierno iraní informó que el paso marítimo se encuentra bajo su control total y advirtió a la red marítima mundial que toda la zona está en condiciones de guerra. Las autoridades indicaron que cualquier barco que intente cruzar podría enfrentar riesgos debido a misiles o drones que operan en la región. Este escenario ha provocado que muchas empresas detengan temporalmente sus rutas comerciales mientras observan la evolución del conflicto.
El estrecho de Ormuz es considerado una de las rutas energéticas más importantes del planeta. Por ese corredor marítimo pasa cerca del 25 % del comercio mundial de petróleo y alrededor del 20 % del suministro global de gas natural licuado. Una interrupción prolongada en esta zona podría generar un efecto dominó que impacte en diversos sectores económicos, desde la industria energética hasta el transporte y la producción de alimentos.
Además del petróleo y el gas, por este paso también circula cerca del 33 % de los fertilizantes del mundo, incluyendo productos como azufre y amoníaco. Igualmente, el estrecho es una vía clave para el comercio internacional de aluminio y azúcar. Por esta razón, el bloqueo del estrecho de Ormuz podría provocar aumentos de precios en múltiples productos y afectar cadenas de suministro en diferentes regiones del planeta.

Riesgos de una nueva crisis energética
Especialistas del sector energético advierten que si el cierre del estrecho de Ormuz se prolonga durante varias semanas, el precio del petróleo podría superar fácilmente los 100 dólares por barril. Esto también podría empujar al alza los precios del gas natural en Europa, que ya registran incrementos significativos en medio de la incertidumbre del mercado internacional.
De hecho, reportes recientes señalan que el precio del gas en Europa ha aumentado más del 50 % desde finales de febrero. Actualmente, las reservas energéticas de varios países europeos se encuentran por debajo del 30 %, lo que aumenta la preocupación ante la posibilidad de una nueva crisis energética similar a la que se vivió en 2022.
El impacto también podría sentirse en Estados Unidos. Analistas del sector petrolero estiman que el precio promedio de la gasolina podría subir en las próximas semanas, mientras que el combustible para aviones también se encarece, lo que podría elevar el costo de los viajes aéreos. A esto se suma el riesgo de escasez o aumento de precios en fertilizantes, un elemento clave para la producción agrícola.





