
5 de Febrero del 2026.- Un grupo de investigadores de la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Australia, ha revelado hallazgos sorprendentes sobre lo que sucede en nuestra cabeza cada vez que abrimos la boca de forma involuntaria. Mediante el uso de resonancias magnéticas en adultos sanos, el equipo logró observar cómo se mueven los fluidos internos durante este proceso. El estudio demuestra que el acto de bostezar genera un desplazamiento de líquidos que los científicos no esperaban encontrar, diferenciándose claramente de una respiración profunda común y corriente.
Lo que más llamó la atención de los expertos es que, a diferencia de inhalar aire con fuerza, el bostezo empuja el líquido cefalorraquídeo lejos del encéfalo. Mientras que una respiración profunda dirige el líquido hacia arriba, el proceso de bostezar lo mueve en la dirección opuesta, creando un flujo inusual. Este movimiento contrario ha dejado asombrados a los neurocientíficos, quienes consideran que este reflejo podría tener una función mucho más importante que simplemente demostrar que tenemos sueño o estamos aburridos.

El bostezo y la circulación sanguínea
El estudio también reveló que este fenómeno ayuda a que la sangre «vieja» salga del cerebro para permitir la entrada de sangre fresca y oxigenada. Durante el bostezar natural, el flujo de las arterias aumenta casi en un tercio, lo que facilita una reorganización completa de los fluidos cerebrales en cuestión de segundos. Esta actividad coordinada no se vio en ninguna otra de las acciones probadas, como respirar hondo o intentar aguantarse las ganas de abrir la boca, lo que marca una pauta única en nuestra fisiología.
Además, los investigadores notaron que cada persona tiene su propia «firma» al realizar este movimiento, lo que refuerza la idea de que es un comportamiento programado desde el nacimiento. El hábito de bostezar no es algo que aprendamos viendo a otros, sino una respuesta neurológica propia que varía de individuo a individuo. Este patrón personal sugiere que nuestro sistema nervioso central tiene instrucciones específicas para ejecutar este movimiento de fluidos de manera eficiente y automática.

Funciones vitales y limpieza cerebral
Aunque todavía falta mucho por investigar, los científicos plantean que esta movilización de líquidos podría servir para eliminar desechos tóxicos del cerebro. Al desplazar el líquido cefalorraquídeo, el mecanismo de bostezar podría estar ayudando a «lavar» el sistema nervioso, manteniéndolo libre de sustancias que no necesita. También se cree que este proceso ayuda a regular la temperatura interna de la cabeza, actuando como un sistema de enfriamiento biológico cuando el cerebro se sobrecalienta por el esfuerzo o el cansancio.






