
CIUDAD DE MÉXICO.- La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) condenó el asesinato de dos monjas pertenecientes a la Orden de Santa Teresa en la localidad de Mirebalais, departamento Centro de Haití.
Fue el pasado 31 de marzo cuando miembros de de bandas armadas invadieron la zona y cometieron el asesinato en contra de las hermanas Jeanne Voltaire y Evanette Onezaire, de la Congregación de las Hermanitas de Santa Teresa del Niño Jesús.
También fueron asesinados dos colaboradores laicos.
“Expresamos nuestra cercanía y solidaridad con la Iglesia católica en Haití, especialmente con la Superiora General, Sor Denise Desil, y toda la Congregación fundada por el Sirvo de Dios Padre Louis Farnese Louis Charles”.
El CEM reconoció que las religiosas “entregaron sus vidas en medio de su servicio de evangelización y educación integral a los más necesitados, convirtiéndose en auténticos testigos de esperanza animados por el amor de Cristo hacia el pueblo haitiano”.
“Elevamos nuestras oraciones por el eterno descanso de estas almas y por el consuelo y fortaleza en la esperanza cristiana para sus familias y comunidades afectadas”.
El Episcopado Mexicano hizo un llamado urgente a la comunidad internacional para que se comprometa a impulsar un proceso de pacificación y desarrollo del pueblo de Haití, “tan afectado por la violencia criminal y la fragilidad institucional”.
Manifestamos con profundo dolor e indignación el cobarde asesinato de las Hermanas Jeanne Voltaire y Evanette Onezaire, de la Congregación de las Hermanitas de Santa Teresa del Niño Jesús, junto con dos colaboradores laicos, perpetrado por grupos armados el 01 de abril de 2025 en… pic.twitter.com/Dq1MvqFQki
— CEM (@IglesiaMexico) April 4, 2025
Asesinan a religiosas católicas en Haití
Las religiosas Evanette Onezaire y Jeanne Voltaire, fueron asesinadas el lunes pasado, cuando la ciudad de Mirebalais fue atacada por la coalición criminal Vivre Ensemble (Convivir).
La noticia fue confirmada por Mons. Max Leroy Mésidor, Arzobispo de Puerto Príncipe, a la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), tras los informes de los medios de comunicación sobre el ataque.
Este grupo irrumpió el lunes en la ciudad de Mirebalais, en el centro de Haití, liberando a unos 500 prisioneros de una cárcel, invadiendo una estación de policía e incendiando varias viviendas, aunque aún no se ha precisado el número exacto de casas afectadas.
Según relató la institución pontificia, cuando comenzó el ataque, las religiosas “se vieron obligadas a refugiarse con otras personas en una vivienda. Lamentablemente, los atacantes descubrieron su escondite y asesinaron a todo el grupo”.
“Durante este ataque hubo varios asesinatos, incluidas las dos hermanas de la congregación local de las Hermanitas de Santa Teresa del Niño Jesús. Todos los prisioneros se han fugado y los bandidos ocupan la ciudad”, confirmó Mons. Mésidor.
De acuerdo con el CELAM, el portavoz de la Conferencia Episcopal de Haití (CEH), P. Marc Henry Siméon, emitió una carta de luto y condena, afirmando que están “asaltados por la injusticia y el absurdo de un mundo que parece derrumbarse bajo el peso del mal”.
Asimismo, la CEH reiteró su llamado a la razón a “los artífices de la violencia y los trabajadores del crimen; este llamado pretende ser también un llamado al respeto por la vida y la dignidad de este pueblo herido”.
Es realmente triste ver cómo la violencia sigue afectando a personas inocentes, especialmente a quienes se dedican a ayudar a los demás. La vida de estas religiosas no debería haber terminado así. Es un recordatorio de que necesitamos hacer más para combatir la inseguridad y proteger a quienes hacen el bien.
Es realmente triste ver cómo la violencia sigue afectando a personas que solo buscan ayudar a los demás. Las religiosas estaban en Haití para hacer una labor humanitaria y terminaron siendo víctimas de un acto tan cruel. Es un recordatorio de que la situación en algunos lugares es muy complicada y que necesitamos hacer más para proteger a quienes están en riesgo.
Es muy triste ver cómo la violencia sigue afectando a personas que solo quieren ayudar. Las religiosas estaban en Haití para hacer el bien y terminaron siendo víctimas de un acto brutal. Es un recordatorio de que la situación en algunos lugares es realmente grave y que se necesita hacer algo más para proteger a quienes trabajan por la paz y la comunidad.