
El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, sostuvo una conversación telefónica con el primer ministro de la India, Narendra Modi, en la que abordaron la reciente propuesta del presidente estadounidense Donald Trump para crear el Consejo de Paz de Trump. Ambos líderes coincidieron en la importancia de analizar a fondo esta iniciativa antes de fijar una postura definitiva en los foros internacionales.
Durante la llamada, Lula y Modi intercambiaron puntos de vista sobre el alcance que podría tener el Consejo de Paz de Trump, una nueva estructura internacional planteada para intervenir en la resolución de conflictos globales. De acuerdo con la información difundida, el proyecto tendría como primer objetivo atender la situación de violencia e inestabilidad en la Franja de Gaza.
Brasil e India, considerados actores clave dentro del bloque BRICS, subrayaron la necesidad de actuar de manera coordinada ante propuestas que puedan modificar el equilibrio del orden internacional. El Consejo de Paz de Trump fue analizado desde una perspectiva diplomática, tomando en cuenta sus posibles efectos en la política global y regional.
Ambos mandatarios destacaron que cualquier iniciativa de paz debe priorizar el diálogo, el respeto al derecho internacional y la participación de organismos multilaterales ya establecidos. En ese contexto, el Consejo de Paz de Trump generó dudas sobre su compatibilidad con los mecanismos actuales de resolución de conflictos.
Dudas internacionales sobre el Consejo de Paz de Trump
La propuesta ha despertado sospechas en varios países, que observan con cautela la creación del Consejo de Paz de Trump. Según el diario brasileño Folha de Sao Paulo, existe preocupación de que este nuevo organismo pueda debilitar el papel central que históricamente ha tenido la Organización de las Naciones Unidas en el mantenimiento de la paz mundial.
Analistas internacionales señalan que el Consejo de Paz de Trump podría provocar tensiones diplomáticas si se percibe como una estructura paralela que sustituya o reste autoridad a la ONU. Esta inquietud es compartida por gobiernos que consideran fundamental preservar los acuerdos multilaterales vigentes.






