
El Gobierno de Bolivia declaró tres días de duelo nacional después de que un avión militar de carga se estrellara el pasado viernes en la ciudad de El Alto, cerca de La Paz, dejando un saldo de al menos 22 personas fallecidas y decenas de heridos. El presidente Rodrigo Paz Pereira calificó el accidente como “un momento de dolor para Bolivia” y llamó a la unidad y respeto en estos días de luto.
La aeronave accidentada, un Hércules C-130 perteneciente a la Fuerza Aérea Boliviana, se salió de la pista tras aterrizar en el Aeropuerto Internacional de El Alto y avanzó varios cientos de metros hasta impactar contra vehículos en una avenida cercana. En el siniestro también resultaron al menos 37 heridos, muchos de ellos trasladados a hospitales locales para recibir atención médica.
El avión transportaba una gran cantidad de billetes nuevos del Banco Central de Bolivia, que quedaron esparcidos en la zona del accidente. Imágenes difundidas en redes sociales mostraron a numerosas personas intentando recoger el dinero, lo que obligó a las autoridades a usar gases lacrimógenos y mangueras para dispersar a la multitud y luego proceder a la incineración de los billetes, ya que no tenían valor legal al no haber entrado en circulación.
Las autoridades han establecido una comisión especial para investigar las causas del accidente. Hasta ahora se ha recuperado la caja negra de la aeronave, elemento clave para determinar qué fallas —humanas, técnicas o ambientales— pudieron contribuir al siniestro. Los peritajes especializados tardarán semanas o incluso meses en arrojar conclusiones definitivas.
La tragedia ha tenido también un fuerte impacto social. Entre las víctimas figuran familias enteras, incluida una familia que perdió a siete de sus miembros, cuyos restos están siendo velados por sus seres queridos, mientras la comunidad afronta el dolor de la pérdida y la incertidumbre del futuro.





