
El Senado de Argentina aprobó este jueves, por 69 votos a favor y 3 en contra, el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), firmado por ambos bloques el pasado 17 de enero, en un paso clave para la entrada en vigor del histórico tratado.
Con esta votación, Argentina se convierte en el segundo país del Mercosur en ratificar el pacto, después de Uruguay, cuyo Congreso fue el primero en avalarlo. La Cámara de Diputados argentina ya había dado luz verde el 13 de febrero, por lo que la aprobación en el Senado completó el trámite parlamentario.
Un acuerdo negociado durante décadas
El tratado entre el Mercosur —integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay— y la Unión Europea fue negociado durante más de 20 años y es considerado uno de los acuerdos comerciales más ambiciosos alcanzados por ambos bloques.
Según datos oficiales del Mercosur, el pacto implica la integración de un mercado de aproximadamente 800 millones de habitantes, con un Producto Interno Bruto conjunto que representa cerca de una cuarta parte del PIB mundial y un comercio bilateral que ronda los 100.000 millones de dólares.
El acuerdo contempla la reducción progresiva de aranceles, la apertura de mercados para bienes y servicios, y reglas comunes en materia de inversiones, compras públicas y desarrollo sostenible.
Pendientes en Brasil y Paraguay
Para que el tratado entre plenamente en vigor, aún debe ser aprobado por el Parlamento Europeo y por los otros dos miembros del Mercosur que no han completado el proceso legislativo.
En Brasil, la Cámara de Diputados sancionó el acuerdo el miércoles y lo remitió al Senado para su ratificación en los próximos días. En Paraguay, el debate todavía no ha comenzado, ya que el Congreso se encuentra en receso y retomará sesiones ordinarias el próximo domingo.
El frente europeo: resistencias y salvaguardas
El escenario más complejo se encuentra en Europa. En el Parlamento Europeo persisten resistencias, especialmente por parte de sectores vinculados al agro, que temen que la entrada de productos sudamericanos genere una competencia considerada desleal.
Las protestas de agricultores se han multiplicado en distintos países del bloque comunitario, con manifestaciones que reclaman mayores garantías para proteger la producción local frente a importaciones de carne, granos y otros productos agrícolas.
Ante estas preocupaciones, el Parlamento Europeo aprobó el pasado 10 de febrero un paquete de medidas de salvaguarda que permitiría suspender temporalmente las preferencias arancelarias para productos agrícolas procedentes de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay si un aumento de importaciones provoca “un daño grave” a los productores europeos.
No obstante, las movilizaciones continúan en varias regiones del continente, por lo que la ratificación definitiva en Europa aún no está asegurada.

