
7 ENERO 2026-INTERNACIONAL- Un equipo internacional de científicos anunció un hallazgo en Marruecos que ofrece nuevas pistas sobre el antepasado común humano compartido por humanos modernos, neandertales y denisovanos. Los fósiles fueron encontrados en un yacimiento cercano a Casablanca y tienen una antigüedad estimada de 773.000 años, lo que los sitúa en un periodo clave de la evolución humana. El descubrimiento refuerza la idea de un origen africano temprano para nuestra especie y ayuda a llenar vacíos importantes en el registro fósil del continente.
Los restos recuperados incluyen fragmentos de mandíbulas, dientes y vértebras, y proceden de la llamada Cueva de los Homínidos, dentro del yacimiento Thomas Quarry I. Los investigadores señalan que estos fósiles son casi contemporáneos al Homo antecessor hallado en Atapuerca, en España, aunque presentan diferencias claras en su forma.
Según los autores del estudio, publicado en la revista Nature, los fósiles de Casablanca representan una pieza clave para comprender al antepasado común humano. Durante años, la falta de restos africanos bien datados de esta época había generado dudas sobre si el origen de este antepasado se encontraba en Europa o en África.

Los científicos explican que el último antepasado común entre Homo sapiens y los neandertales habría vivido entre hace 765.000 y 550.000 años. Sin embargo, hasta ahora no se contaba con suficientes pruebas fósiles en África que respaldaran esta idea. Los restos de Marruecos ayudan a cubrir ese vacío y permiten observar una evolución paralela a la registrada en Europa.
Aunque los fósiles marroquíes tienen una edad similar a los de Atapuerca, muestran rasgos distintos que indican una diferenciación regional temprana. Los investigadores señalan que esta separación entre el norte de África y Europa pudo comenzar antes de lo que se pensaba, a finales del Pleistoceno temprano.

Juan Ignacio Morales, investigador del IPHES-CERCA, explicó que los homínidos de Casablanca pueden verse como un equivalente africano del Homo antecessor. Mientras los fósiles de Atapuerca parecen apuntar hacia la línea neandertal europea, los de Marruecos se relacionan más con la trayectoria africana.






