
El caso de Ana Karen Nute Téllez, una joven de 19 años desaparecida tras abordar un DiDi Moto en el Estado de México, ha reavivado el debate sobre la seguridad en servicios de transporte en motocicleta y la protección de las mujeres. Su cuerpo fue localizado sin vida el martes 3 de marzo de 2026, tras más de 72 horas de incertidumbre que conmocionaron a familiares y sociedad civil.
Los hechos comenzaron la noche del 28 de febrero, cuando Ana Karen acudió a una reunión en el fraccionamiento Villas del Sauce, en el municipio de San Antonio la Isla. Al terminar la fiesta alrededor de las 23:00 horas, solicitó un viaje mediante una plataforma de transporte en motocicleta con la intención de regresar a su hogar en Metepec. Cámaras de seguridad captaron el momento en que abordó una motoneta conducida por un hombre con chamarra azul y gorra negra, sin que ninguno de los dos portara casco. Minutos después, la aplicación marcó el viaje como concluido, pero la joven nunca llegó a su destino y su teléfono dejó de recibir llamadas.
La familia, al no tener noticias, presentó la denuncia correspondiente ante las autoridades y se emitió una ficha de búsqueda el 1 de marzo. Según allegados, intentaron acceder a información clave del viaje —como registros de llamadas y geolocalización— sin éxito, lo que retrasó las acciones iniciales de búsqueda.
La tragedia se confirmó el 3 de marzo, cuando habitantes de la comunidad de San Miguel Totocuitlapilco, en Metepec, reportaron a las autoridades la presencia de un cuerpo junto a la carretera Toluca–Tenango. Elementos de seguridad acudieron al lugar y constataron que se trataba de Ana Karen, cuyos restos presentaban signos que derivan actualmente en una investigación bajo el protocolo de feminicidio.
Horas después del hallazgo, la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) informó la detención de Daniel “N”, identificado como el conductor de la motocicleta por aplicación. El hombre es investigado por su probable participación en los hechos que derivaron en la desaparición y muerte de la joven, siendo la última persona con la que Ana Karen tuvo contacto documentado.





