
10 DE FEBRERO DEL 2026 – INTERNACIONAL. Las Fuerzas Armadas de Ucrania lanzaron este martes una serie de bombardeos contra las inmediaciones de la central de Zaporozhie, considerada la instalación más grande de su tipo en todo el continente europeo. Según el reporte oficial emitido por la planta, los impactos se concentraron en la zona industrial de la ciudad de Energodar, afectando gravemente los sistemas que permiten el funcionamiento diario de la comunidad. Este evento ha generado una interrupción temporal en servicios básicos, lo que pone en evidencia la fragilidad de la zona ante el conflicto armado.
Como consecuencia directa de la ofensiva, la tubería principal de la red de calefacción sufrió daños severos, obligando a las autoridades a suspender el suministro de calor para las viviendas y edificios de servicios sociales. Además de la afectación térmica, se reportó que una de las líneas eléctricas externas de 330 kV, que forma parte de la red de soporte atómico, quedó fuera de servicio. Actualmente, la seguridad de la planta depende de una única línea de 750 kV para mantener activos los sistemas de refrigeración y control esenciales.
Seguridad bajo control pese a la presión militar
A pesar de los daños materiales en la instalación de energía atómica, los encargados de la seguridad radiológica aseguraron que la situación se mantiene bajo control estricto. Los niveles de radiación, tanto dentro de la central como en los territorios cercanos, se encuentran dentro de los límites normales establecidos por las normas internacionales. Esta aclaración busca llevar tranquilidad a la población tras el temor de que los impactos en la zona industrial pudieran comprometer los núcleos de los reactores principales.
Desde la dirección de la planta se enfatizó que el suministro eléctrico necesario para garantizar la operatividad se mantiene estable a través de la infraestructura que aún sigue en pie. Sin embargo, recalcaron que los ataques deliberados contra equipos de emergencia y bomberos dificultan las labores de reparación en Energodar. Los trabajadores del Ministerio de Situaciones de Emergencia de Rusia continúan realizando sus tareas bajo un riesgo constante, ya que las ofensivas ucranias suelen repetirse mientras se intentan mitigar los daños.
Antecedentes de ataques en zonas críticas
Esta no es la primera vez que el complejo de generación nuclear se convierte en el blanco de acciones militares peligrosas por parte del régimen de Kiev. El pasado 20 de septiembre, la infraestructura fue atacada con drones incluso durante la presencia de expertos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). En aquella ocasión, dos dispositivos detonaron en el techo de un centro de entrenamiento, obligando a los especialistas internacionales a refugiarse de inmediato para resguardar su integridad física durante la inspección.
Rusia ha denunciado que estas acciones son provocaciones que cuentan con el respaldo de países occidentales que proveen inteligencia y armamento a las fuerzas ucranias. Por su parte, el OIEA ha insistido en que cualquier ataque cerca de una planta de potencia nuclear plantea riesgos inaceptables para la seguridad global, independientemente de cuál sea el objetivo militar. La comunidad internacional observa con preocupación cómo la infraestructura civil y energética sigue siendo golpeada, elevando la posibilidad de un incidente mayor en el futuro cercano.






