
La situación en el puerto de Acapulco ha alcanzado un punto crítico para miles de familias que denuncian una falta de servicio permanente. Según los habitantes, la disponibilidad del recurso parece no depender del clima ni de los fenómenos naturales, pues la constante es la ausencia de líquido en las tuberías. Los ciudadanos manifiestan su frustración ante lo que consideran una serie de pretextos interminables por parte de las autoridades locales, quienes no logran garantizar el suministro de agua básico para la vida cotidiana de la población.
La administración encabezada por Abelina López Rodríguez se encuentra bajo el escrutinio público debido a la falta de soluciones concretas. Los residentes señalan con ironía que, sin importar si llueve, deja de llover, tiembla o el clima permanece en calma, el resultado siempre es el mismo: las llaves están secas. Esta deficiencia en la distribución de agua ha obligado a las familias a realizar gastos excesivos en la contratación de pipas privadas, afectando seriamente la economía de los sectores más vulnerables del municipio guerrerense.
El sismo como la nueva justificación oficial
Recientemente, el gobierno municipal ha emitido un nuevo comunicado que ha encendido las alarmas entre la sociedad acapulqueña. Las autoridades afirman ahora que, debido a un reciente movimiento telúrico, la infraestructura sufrió daños severos que impedirán el flujo de agua hacia los hogares por un periodo mínimo de un mes. Esta noticia ha sido recibida con escepticismo por los usuarios, quienes consideran que se trata de una nueva excusa para encubrir la falta de mantenimiento y la ineficiencia operativa del organismo encargado del servicio.
Para muchos ciudadanos, el argumento del sismo es solo el eslabón más reciente en una cadena de justificaciones que parecen no tener fin. La incertidumbre de pasar treinta días adicionales sin el servicio ha generado amagos de protestas y bloqueos en las principales avenidas del puerto. La exigencia es clara: la población requiere que el abasto de agua sea tratado como una prioridad de salud pública y no como un tema que se pueda postergar cada vez que ocurre un evento natural o meteorológico.

Impacto en la salud y la economía del puerto
La falta de una red confiable para el acceso al agua potable está generando problemas de higiene que podrían derivar en brotes de enfermedades. Las escuelas y centros de salud también se ven afectados por esta carencia, operando en condiciones limitadas y bajo un estrés constante por la falta de limpieza. Mientras la administración municipal pide paciencia, los comercios y restaurantes de la zona turística advierten que la imagen de Acapulco se deteriora ante la incapacidad de ofrecer servicios básicos elementales a los visitantes.






