
El sábado 16 de mayo de 2026, el partido Morena encabezó una multitudinaria movilización en la capital de Chihuahua para exigir el juicio político y eventual desafuero de la gobernadora panista María Eugenia Campos Galván. La llamada “Marcha por la Seguridad de Chihuahua y la Defensa de la Soberanía Nacional” se concentró en la Glorieta de Pancho Villa y avanzó hacia el Palacio de Gobierno, liderada por figuras nacionales del partido como la presidenta nacional Ariadna Montiel Reyes y el secretario de organización Andrés Manuel López Beltrán. El motivo central de la protesta fueron las acusaciones contra la mandataria estatal por presuntamente permitir operaciones ilegales de agencias de inteligencia extranjeras en territorio mexicano.
El conflicto se originó tras un operativo realizado el pasado 19 de abril de 2026 en el municipio de Morelos, ubicado en la Sierra Tarahumara, donde las fuerzas estatales desmantelaron un mega narcolaboratorio del Cártel de Sinaloa que resguardaba más de 50 toneladas de precursores químicos. La polémica estalló cuando un accidente posterior al operativo cobró la vida de cuatro personas: dos agentes de la policía del estado y dos ciudadanos estadounidenses, quienes fueron señalados por la oposición al gobierno local como supuestos miembros de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), lo que detonó las denuncias de traición a la patria.

Marcha en Chihuahua contra Maru Campos
La asistencia al evento generó opiniones sumamente encontradas entre los organizadores y los analistas políticos que dieron seguimiento a la movilización. Mientras que la dirigencia de Morena aseguró haber reunido a cerca de 20 mil personas en las calles de la capital, diversos observadores independientes y medios de comunicación locales reportaron una afluencia significativamente menor, calculada en unos pocos miles de asistentes. Asimismo, surgieron múltiples quejas en redes sociales sobre presuntos movilizados o “acarreados” provenientes de entidades como el Estado de México, Puebla y Durango, a quienes presuntamente se les otorgó transporte gratuito y alimentos para acudir al mitin.
Por su parte, los representantes del partido guinda denunciaron públicamente una serie de obstáculos y actos de sabotaje presuntamente instrumentados por las autoridades del estado para mermar el éxito de la convocatoria ciudadana. De acuerdo con los manifestantes, se registraron bloqueos en las principales carreteras que conectan con la capital, modificaciones viales improvisadas de última hora y una repentina suspensión en las rutas del transporte público urbano. A pesar de estos inconvenientes reportados, los liderazgos de la llamada Cuarta Transformación calificaron la jornada como un rotundo éxito y anunciaron el inicio de una brigada estatal para recolectar las firmas necesarias que validen el proceso legal contra la gobernadora.
Conflicto por la soberanía en Chihuahua
La gobernadora Maru Campos rechazó de forma contundente cada una de las imputaciones vertidas en su contra durante la marcha y aseveró que jamás tuvo conocimiento ni autorizó la intervención de agentes extranjeros en las labores de seguridad locales. Mediante un mensaje difundido en sus cuentas oficiales, la mandataria afirmó que el operativo en la Sierra Tarahumara se apegó estrictamente a la legalidad mexicana y acusó a sus opositores de armar un teatro político para distraer a la ciudadanía de los problemas reales del país. Paralelamente, miembros del Partido Acción Nacional (PAN) respaldaron por completo a la jefa del ejecutivo chihuahuense y organizaron pequeñas muestras de apoyo en puntos estratégicos como el aeropuerto local.


















