
7 DE ABRIL DEL 2026 – INTERNACIONAL. El ex presidente de Bolivia, Luis Arce, quien gobernó el país entre 2020 y 2025, ha roto el silencio desde el penal de máxima seguridad en La Paz donde se encuentra recluido. A través de una carta escrita a mano y difundida en redes sociales, el ex mandatario afirmó ser un detenido por motivos políticos del actual gobierno de Rodrigo Paz. En su mensaje, asegura que el sistema judicial boliviano está siendo utilizado para otorgarle una “muerte civil” y eliminar cualquier posibilidad de que regrese a la vida pública tras haber dejado el cargo hace apenas unos meses.
Arce detalló en su misiva que, desde el primer momento de su captura en diciembre pasado, ha sufrido constantes violaciones a sus derechos constitucionales y personales. El ex líder izquierdista sostiene que su condición de detenido por motivos políticos lo ha expuesto a tortura sicológica y a una vigilancia extrema que incluye grabaciones constantes, incluso en momentos de recreación o durante visitas familiares. Según sus palabras, estas acciones no buscan justicia, sino que forman parte de una estrategia de venganza por los veinte años que su partido estuvo en el poder.
Cargos de corrupción y situación judicial
La justicia boliviana mantiene al ex presidente bajo custodia debido a investigaciones relacionadas con un millonario desfalco en el Fondo Indígena. Estos hechos habrían ocurrido durante su etapa como ministro de Economía bajo el mando de Evo Morales, enfrentando cargos por conducta antieconómica e incumplimiento de deberes. A pesar de la gravedad de las acusaciones, Arce insiste en que es un detenido por motivos políticos y que todas las pruebas presentadas por su defensa han sido rechazadas sistemáticamente por jueces que, según él, reciben instrucciones directas del palacio de gobierno.
Por otro lado, la situación familiar del ex mandatario complica aún más el panorama, ya que su hijo, Marcelo Arce, también se encuentra en prisión bajo cargos de enriquecimiento ilícito. El gobierno actual ha impulsado investigaciones profundas contra el círculo cercano de la gestión anterior, argumentando que el Estado estuvo “capturado” por la corrupción durante dos décadas. Para el oficialismo, no existe tal figura de detenido por motivos políticos, sino ex funcionarios que finalmente deben rendir cuentas ante la ley por el manejo de los recursos públicos.
El quiebre político y la salud del ex mandatario
Un aspecto relevante en esta crisis es el distanciamiento entre Arce y su antiguo mentor, Evo Morales, lo que dejó al partido izquierdista debilitado antes de las elecciones que dieron el triunfo a la centro-derecha. En su encierro, el ex presidente asegura que su salud corre peligro, pues se le ha negado el acceso a especialistas en cardiología a pesar de sus solicitudes formales. Esta falta de atención médica es presentada por su equipo legal como otra prueba de que es un detenido por motivos políticos al que se le están negando garantías humanitarias básicas.
Mientras el presidente Rodrigo Paz presenta reformas para transparentar las compras estatales y limpiar las instituciones, la defensa de Arce exige un proceso libre de presiones externas. La polarización en Bolivia aumenta con cada semana que el ex mandatario pasa tras las rejas, mientras la comunidad internacional observa con atención el desarrollo de estos juicios. La etiqueta de detenido por motivos políticos se ha convertido en el eje central de la narrativa de la oposición, que denuncia una cacería de brujas contra los líderes del movimiento que transformó el país en los últimos años.













